martes, 13 de octubre de 2015

Chistes de amor






CHISTES DE AMOR

(Monólogo en un acto)
(Colaboran un músico y dos actores, con la actriz principal llamada DIVA)

                                  
            DIVA
            1º MÚSICO-ACTOR
            2º ACTOR
            3º ACTOR

De Teodoro López Lara

                





   

  La acción comienza con una situación en tiempo a “posteriori” en la obra.
Cuando la actriz sale por el patio de butacas para vender “Chistes de Amor”. Por la magia del teatro hacemos que empiece la escena casi por el final.

                       En la taquilla y entrada al teatro: una esperpéntica mujer vestida estrambótica y una canastilla de mimbre en el brazo llena de papelillos envueltos. Calza unos zapatos: zuecos de colorines de los años 70 y lleva ropa vieja pero hippiosa. El pelo de gena y los labios rojos de sangre. Toda ella es sorprendente. Empuja un cochecito de niño, cogido de la basura y una muñeca con la que de vez en cuando habla

DIVA:     (Dirigiéndose a la gente de la cola y a los que esperan para entrar). ¡Chistes de amor! ¡Los mejores chistes de amor!.
(Se dirige a la muñeca) Estos cretinos, jamás mi niña han leído un chiste de amor.  (Ríe y saca un cartón de vino del cochecito y se atiza un trago. Grita) ¡Chistes de amor originales, por la voluntad! ¡Señora por la voluntad que yo sé que voluntad no le falta! ¡Los mejores chistes de amor! (A la muñeca) ¡Tienes ganas de hacer pis! Pues dilo meoncita y no te lo hagas encima. (La saca del coche y le baja las braguitas y allí que la pone pegando a la acera en el encintado.) ¡Como mami, en la puta calle! ¡Para eso tengo mi fuente! (Con unos papeles de periódico que tiene en el cochecito la limpia el culito a la muñeca y los tira a una papelera). ¡Chistes de amor! (Se acerca a un joven que la mira pasmado) ¡Tú monada, toma! (Y le da un papelillo. Dona se ríe) No se asusten que no pasa nada, anda amigo leelo a la concurrencia verás como les gusta.

MÚSICO-ACTOR (lee) ¡Contigo pan y cebolla! Y pensé ¡Coño, me he enamorado de otro que está en el paro!
(Se acercan dos policías vestidos de antidisturbios con ropa para cargar, casco, porras, escudos y lanzapelotas de goma, y se acercan a Diva).

 ACTOR 2:     Señora, soy el cabo Perico  Pelotas de Goma. Si es usted tan amable enséñeme el carnet de “Suma Pobreza”.
DIVA            ¿De Suma qué?
ACTOR 3    ¡Pobreza!
DIVA            (Se muestra a sí misma) ¡Aquí lo tiene!
ACTOR 2     Léale las ordenanzas Jaramillo.
DIVA            Eso si que es mejor que mis chistes “Jaramillo que te pillo” (Se ríe con ganas)
ACTOR 3     Fernández señora, Fernández, como el Ministro. Gracias a él, que es primo segundo,        soy funcionario del P.P.T.
DIVA            ¿P.P.T.? ¿Han añadido una sigla?
ACTOR 3     Sí señora, Palo y Ponte Tieso: P.P.T.
DIVA            ¡Ah!
ACTOR 2     Al grano Jaramillo. A lo tuyo, Jaramillo a lo tuyo.
ACTOR  3    (Alza la porra y la atiza) ¡Toma, puta roja!
ACTOR 2     (Con retintín) ¡Jaramillo, eso luego! Primero hay que leerle las ordenanzas y  obligaciones de los ciudadanos indigentes. Y si no los cumple se la muele a palos y se la detiene para multarle con treinta mil euros de vellón, que se joda por indigente indocumentada, resistencia a la autoridad y puta roja radical.
ACTOR 3      A sus órdenes! (Se cuadra) ¡Mi cabo de las pelotas! (Lee el papel con dificultad  semianalfabeto)  
1.      Solo se puede pedir con el carnet de “Suma Pobreza” que acredita que no dispone de ningún subsidio subsidiario de nada, y tiene su correspondiente carnet de “Suma Pobreza”.

2.       Solo se puede pedir como antaño en las puertas de las iglesias. Sin hablar, solo con la mano extendida y cabeza gacha. Sin mirar al feligrés, y de rodillas claro, de manera espiritual. Creando con ello una bonita estampita.
3.      No se puede pedir en las plazas públicas, en las puertas de los espectáculos, supermercados y comercios en general, así como en los transportes públicos. Tampoco se puede rebuscar en las papeleras y contenedores.
4.      No se pueden acercar a ningún ciudadano cotizante para solicitar limosna, preguntar información, pedir cigarrillos, hora o cualquier pregunta o molestia. Y desde luego, no tocarle.
5.      Aconsejamos a los pobres con tarjeta de “Suma Pobreza” se pasen por la Delegación de Gobierno de “Pobreza Supina” para ser informados de los cursillos “Viva la Eutanasia”, que le solucionarán sus problemas. No más multas, no más frío, no más problemas, asesorándole una “muerte digna”.
6.      Cualquiera de estas órdenes ministeriales de la Delegación de Gobierno/”Suma Pobreza” el funcionario se verá obligado a actuar con contundencia, pudiendo llegar las infracciones de 5.000 a 30.000 euros de sanción. De no abonar dichas infracciones y ser detenidos con antecedentes será inmediatamente llevado al Ministerio de “Pobreza Supina” para proceder a su “digna desaparición”, limpiando así el medio ambiente y la seguridad de los ciudadanos cotizantes. De no ser de nacionalidad española, se determinará su extinción inmediata con tiro en la nuca. Y a tomar por culo el negrito, …y… (Diva le corta)
DIVA         ¡Pues la habéis cagao! ¡Hijos de ciudadanos cotizantes!
-          Ni tengo carnet de miserable.
-          Ni tengo ganas de arrodillarme en las iglesias, empezando porque soy atea, no agnóstica.

ACTOR 3      ¿Qué ha dicho, mi cabo? ¿La atizo ya?
DIVA              Ni pido, ni vendo mis “Chistes de amor” que para hacerlos hay que saber  escribir y en algunos casos con cierto ingenio. Supongo que no sabréis lo que os digo ciudadanos estultos.
ACTOR 3      ¿La atizo, Cabo Pelotas?
ACTOR 2      Tranquilo, Jaramillo.
DIVA               Y de la basura he sacado esta ropa que me cubre y habito en el cajero de un puto banco. Este cochecito es para llevar a mi niña, a mi niña ¿vale, hijos de puta ciudadanos cotizantes?
ACTOR 2     Jaramillo, detén a la indigente por incumplimiento de las normativas generales de la Delegación de Gobierno del Ministerio de “Pobreza Supina” y desorden público en un teatro, resistencia e insulto a la autoridad.
DIVA              ¡Un momento! Insulto puede, pero resistencia no hay tal …
ACTOR 2      Pero la va a haber. Jaramillo, al ataque (Jaramillo desenfunda la porra y el Cabo Pelotas carga las pelotas de goma y a palos y pelotazos se la llevan)


 (El público entra al teatro después de esta escena y se acomoda en sus butacas)







UNA VEZ EN EL PATIO DE BUTACAS …

(La escena se desarrolla en un barrio típico de Madrid. En el centro del escenario una fuente de las últimas que quedan en la ciudad y a la derecha del público el cajero de un banco con un tabique a veces transparente. Las paredes son sabanas blancas que servirán para en su momento realizar transparencias fantasmagóricas. Y tambien donde se irán proyectando imágenes de Madrid; el sonido del tráfico y las voces en off harán el resto.
Pobre, mal vestida, ni vieja ni jóven, solo eso, muy deteriorada. Sus bolsas, su soledad, y arrastrando, mejor dicho empujando un cochecito de juguete con una muñeca ...
Con la cabeza altiva arrastraba su arrogante y descompuesta figura. (Empieza a amanecer) Son las 8,30 horas de la mañana y se lava sus partes íntimas sin ningún rubor. En la ciudad todo empieza a su ritmo; sonido de coches, ambulancias, camiones de reparto, etc. Ella continúa a lo suyo mientras tatarea la música del serrucho.

DIVA: (tatarea los acordes del “Serrucho”, la canción del Mago de Oz compuesta para Judi Garlang, que el maestro interpretará más adelante a serrucho (tema de la función) “Some were over the rainbow” (Sobre el arco iris).

(Lava sus prendas íntimas en la fuente, dirigiéndose a todo el que pasa)
¡Por la mañana buenos días!
¡Por la tarde buenas tardes!
¿Y por la noche ...? (pausa) ¡A dormir, eso!
Y eso sí, sonriendo, con alegría, con amor.
Aunque haya que limpiarse el culo con un adoquín (para sí) porque aquí piedras ... no, o con una hoja de árbol ¡aunque aquí árboles ... no hay! ¿o esperar a que los malos olores se los lleve el viento como a María Sarmiento?
(Se enardece y alza la nariz como los majariegos)

Por la mañana ¡Buenos días! ¡Siempre! ¡Siempre! ¡Cretinos! ¡Siempre!
(Pitan los coches y de algún camión de reparto se escapa un "guarra")
(Grita): ¿Guarra yo? ¡Será tu puta madre, cabrón de mierda! ¡Hijo de puta! ¡Seré pobre, pobrísima! pero ¿guarra? Eso si que no, y si no ¿qué coño hago aqui junto a mi fuente? (la sisean y ella se corta bajando el tono, casi en susurro)
¡Por la mañana, buenos días! (ya deprimida) ¡Buenas tardes! ¡Buenas noches!
(Va hacia la fuente) Amor mío, menos mal que te encontré. Tu si que llevas tiempo ahí esperando que alguien sorba de tu boca (Y chupa la fuente, y sueña)
Aquí quedábamos cuando éramos niños, veníamos a verte, y los chicos te saltaban a dólar. Nosotras jugábamos en tu regazo a regalarte ilusión y pureza, a consagrarte (poética) ¡Oh calle! ¡Oh fuente! (suena el estruendoso pitido de un coche) ¡Silencio, hijo de puta! ¿Cómo osas romper un recuerdo de gloria con tu pito estridente y asqueroso? ¡Un momento único! ¡Ejecutivo de mierda! ¡Panda de borregos! ¡Borregos y más borregos!
DIVA:  (Bailando la misma música, el mismo ritmo, imitando a Liza Minelli en Cabaret) Money, money, money ...(Una luz alumbra la fuente) ¿Y tú, donde vas a meter el coche? ¿No ves que vas a romper mi fuente? (se supone que el otro le dice:- Vete a la mierda. Ella hace una reverencia y con retintin le dice) ¡Y tu a comerla! Mandarme a la mierda ... pero si estoy en ella, señoritingo. No respetan nada estos nuevos ricos (para sí) Les falta clase, elegancia, donaire, distinción…, en fin, les falta todo. (Mientras tanto, trago va, trago viene, del cartón de vinopio peleón).
- Yo recuerdo esta esquina, no sé ¿treinta y tantos años…? No, no, qué coño digo ¿quince?, no, no ¿seis o siete? no, no, no hace más de un año que llevo aquí. Casi ayer (bebe) De los balcones rebosaban geranios ¿Dónde están los balcones? ¿Y los geranios? ¿Y las porteras, gordas y sebáceas? (grita) ¡Marcelina! honradamente hermosas, cotillas y ramplonas, amantes de taxistas chivatos de Franco. Esposas de borrachos (pausa) Ellas eran extrañamente hermosas (Grita) ¡Marcelina! ¡Marcelina!
(Se escucha la voz del conserje) ¡Como sigas gritando llamo a la policía! (pausa).
Y no estos desgraciados de ahora prietos y uniformados, ligeros de mano de tanto extenderla y de tanto cerrarla, cheposos de humillarse e inclinarse. De lengua difamante y sin palabra ¡Y que me perdonen los conserjes! Siempre dispuestos al quite con novillo muerto y piernas ligeras para correr a culo presto al ascua que más calienta ... ¡Mierda al fin y al cabo! ¡Solo eso, mierda! (Se escucha: ¡callate asquerosa, que llamo a la trena!) Si, si… Por la mañana ¡Buenos días! ¡Siempre buenos días! Por la tarde ¡Buenas tardes! (grita y bebe o bebe y grita) ¡eh! ¿Donde vas desgraciado? ¡No la dejes cruzar sola! Te la puede pillar un coche ... ¡oh, como a mi pequeña! no la dejes sola nunca, por favor ... no lo hagas (Pausa. Se queda absorta. Va corriendo a por su muñeca y la habla)
Mira, en esa casa de enfrente, junto en la esquina, había una vaquería. ¡Si, mi niña! ¡Con vacas y todo! Se llamaba "La vaquería de la Señora Flores" Y en las convergentes, hacia allá, cuatro o cinco vocacalles, otra. Luego fue colegio, pero le seguían llamando "la Vaquería".
(Le da la vuelta a la muñeca y llora)
No, no llores mi nena, mi amor. ¿Tienes hambre? Te daré de comer (se la pone al pecho) Come mi amor, come... cielo mío.
Verás, en esta calle de aqui, (habla de ella Galdós, Don Benito Perez Galdós, insigne escritor de las letras españolas) ¿si? ¿No me crees? Estaba la Vaquería de la Señora Flores olía a mierda de vaca, que huele a vaca. Yo bebía su leche recién ordeñada, como tu ahora la bebes de mis pechos. También estaba caliente, también salía de sus tetas. No sé si estaban tuberculosas, pero estaba tan rica ¡Hummmm! (Pausa)

Por cierto, había una vaca favorita. La de los hijos de puta de la Flores, era la torda, la que más leche les daba y más placeres, era una especie de puta de esos cerdos. Ahora, esta puta mierda de barrio está llena de oficinas, de intrusos arrogantes e insatisfechos, parásitos carcomidos por la especulación, la soledad, la impotencia y el miedo.
¡Verás, mi niña! (suena una frenada en seco) ¡Mierda, me vais a romper mi fuente! (reflexiona) Debo controlarme, ellos no tienen la culpa. Solo caminan a tientas, van a por dinero, maldito dinero ... caminan hacia la nada sin saberlo, pobrecillos tan solos, tan desamparados, tan engañados, tan equivocados.
Ellos no tienen la culpa. Solo siguen el tic-tac de su egoísmo (mira al que sale del coche) ¡Qué guapo eres! ¡Si, tú, no te pongas colorado! Eres bello, joven y apetecible ¿Qué no haría yo si tu me lo pidieras? (le observa) Y no estuviera tan sucia, claro. (Va hacia la fuente y se vuelve a remangar) ¡Mira, mira! ¡Me voy a lavar el coño para ti! Solo para ti. (Se supone que el otro sale corriendo) No, tío, no te vayas, no te asustes, yo también he sido bella, especialmente bella, no te vayas. Si me cambias, si me arreglas, si me vistes y me perfumas verás en mi a otra mujer.
No lo podrías ni imaginar. Esto es… la miseria, el abandono, la soledad, el dolor, la necesidad y el hambre. Sobre todo el hambre (bebe de su asqueroso envase) ¡Eh, hijo de puta! ¿No me crees? (Reflexiona y llora) Yo era feliz, inmensamente feliz. El era hermoso, sereno, amante amoroso, dulce e inteligente (bebe) Lo tenía todo (reflexiva) por eso me dejó. No pudo comprender jamás que yo era una "Diosa". La Diosa Talía. La amante de la noche de la verdad, de todos los hombres, Dioses o semidioses que se cruzaron en mi camino. No supo comprender que yo lo era todo para todos o para todas. Para ser poseída por todos o todas, para ser admirada, amada y odiada por todos y todas y por ninguno.

Poseían mi cuerpo, pero no mi alma; mi alma se iba pudriendo y descomponiendo porque no fuiste capaz de hacerla hueco en tu corazón. No supiste amar a mi alma, y no la entendiste jamás. ¡Oh amor! ¡Cuánto dolor! ¡Cuánta pena encierra mi recuerdo! (llora) ¡Que no, coño, que no! ¡No me voy a poner tierna, que se me corre el rimmel! (Ve pasar a alguien. Naturalmente todos estos que pasan y no pasan, no existen, solo para motivar a la actriz).
¡Oye tú! ¡Si, tú! (se puede dirigir en cualquier momento del monólogo a alguien del público) ¡Guapo! ¡Mirame, coño que no te voy a comer! Me acabo de atusar en la fuente ¡Estoy limpia! ¡Seguro que más que tu, con tus "Abrotame Macho, que huele a naftalina! (suplicante) ¡Mierda, mirame aunque sea de soslayo! ¿Te canto una canción por tu mirada? Solo eso te pido, que no me ignores, porque sepas que estoy viva… Guapo, mírame, solo eso .. (se supone que la mira)
¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Gracias a todos! ¡Gracias al mundo! ¡Gracias por vivir! (bebe desesperadamente) Pero ... (arrogante) ¿qué os debo yo? (fuerte) ¿Qué coño os debo yo? ¿No os he pagado con mi sangre? ¿Con la sangre de mi pequeña? (Llora. Toma la muñeca y la zarandea) Mi pequeña, mi pequeña mierda, se cagaba y meaba encima. Yo no sabía ser madre, yo también era pequeña... era pequeña …
(Voz de la niña en off)
¡Ay mamá!
DIVA               Dice Jacinta
DIVA:              (imitando la voz de la niña):
Que una se ponga a copiar
que está malísima la tinta y la pluma abierta está ...
¡Anda mamita, déjame ir a jugar!

DIVA:             Primero escribe la plana, luego lee la lección. Ve, no seas holgazana, que si pones atención…
DIVA:             (Imitando la voz de la niña) ¡Pero mamita, si ayer mismo, el cuaderno se acabó!
DIVA:             Aquí tienes otro nuevo que te lo regalo yo.
DIVA:              (Imitando a la niña) No hay sitio en la mesa grande
DIVA:              Pues en la pequeña sí.
DIVA:             (Imitando a la niña) Yo no quiero escribir en esa que hay muy poca luz allí (reflexiva) Si alguien por mi escribiera que abrazo le daba yo.
DIVA:             Y yendo muy despacito en la silla se sentó (sienta a la muñeca en una sillita pequeña), puso el brazo en la mesa, la pluma ni la tocó, sobre el brazo la cabeza, dormidita se quedó. (Bebe) Al poco rato llega el gato, se aproxima, (Diva hace de gato) salta encima de la mesa, miau, miau ¡qué sorpresa! Su patita tan blanquita negra está ¿qué será? que la metió en el tintero. Da un pasito…. qué bonito… qué guante tan elegante me he echao yo pa pasear… Y plana arriba, plana abajo, no sé cuantas planas escribió. Hasta que la niña de sobresalto se despertó.
DIVA:             (Imitando a la niña) ¡Ay, gatito! ¿Qué me has hecho?
DIVA:             Dice llena de aflicción. Y el gatito satisfecho le contesta ¡miau! ¡miau! ¡Escribirte la lección!
(Suena un frenazo y un pitido. Se vuelve loca. Coge la muñeca y la aprieta contra su pecho)
No, no, venís a por ella y es inocente, ella es pura, ella es una niña, mi niña. Ella no sabe de odios, no sabe de amor, no sabe de nada… No me la volváis a matar, por favor, otra vez no. Matadme a mi, pero a ella otra vez no, no. Dejadla vivir…, dejadla a ella, hacedlo conmigo y rompedme a mi, pero a mi muñeca no, por favor, no ...

Y la tiraron al suelo (La tira. Bebe) Y aplastaron su carita tierna y sonrosada contra el frío asfalto. Y sacrificaron su inmaculado cuerpecito con sus sucias manos, y yo no estaba, estaba bebiendo alcohol y riendo con unos y con otros mientras violaban a mi pequeña, yo reía y reía y la mataron, aplastaron sus sesos y destrozaron su sexo y se saciaron con ella
¡Oh Dios mío! ¿Porqué con ella? Era tan pequeña, tenía tantas ilusiones, tantas esperanzas, tanto amor por llegar. (Bebe) ¿Porqué ella Dios mío? ¿Por qué? (Bebe) ¡Por eso te maldigo!¡Y te escupo! (Escupe) ¡A la cara! ¡A ti y a todos los hijos de puta que siguen caminando arrogantes a dos patas de cordero degollado sin cabeza, escupiendo su ignominia, su impotencia y sus miserables existencias ¡A todos os escupo, cerdos! (Bebe y llora desesperada).
¡No! ¡No puedo amargarme el día! El día es radiante y no tiene la culpa (Bebe y sonríe. Vuelve a poner la muñeca en el cochecito y saluda a los que pasan) ¡Por la mañana, buenos días! ¡Por la tarde, buenas tardes! ¡Y por la noche! ¡Ay, por la noche! Por la noche el miedo, el abismo, la oscuridad… Por la noche, tú, amor mío ¿dónde estarás? ¿habrás muerto? Seguro que sí. A lo mejor tu cuerpo está frío como el mío. ¿O descompuesto? Lo mismo hiedes como yo… ¡Seguro que estás podrido!
No me extrañaría. Siempre has estado podrido. Podrido y cuerdo. No te volviste loco como yo. No te afectó. No te ha afectado nunca nada. Has sido siempre tan cobarde, egoísta y canalla que preferías seguir frío, muerto y putrefacto antes de mostrar el más mínimo sentimiento, llorar, sufrir de sentir. (Bebe y medita) ¡Bah, basura! Todo en ti era basura (Mira al cielo, para sí. Toma en brazos a la muñeca y le hace carantoñas)
Mi niña bonita, cielo mio ¿quieres que te siente encima de la fuente? (Y la sienta) Mira pequeñita por esta calle (la señala) pasaban dos tranvías capicúas el 61 y el 16, que terminaban su trayecto abajo, en otro barrio. Los niños ponían monedas en los raíles y chapas también ¿No sé por qué? Posiblemente para que descarrilaran.
Ahí enfrente (señala) había el quiosco de pipas del Señor Santiago. Era un habitáculo pequeñito donde solo cabía el Señor Santiago. Todas las mañanas la Señora Práxedes le traía en su silla de ruedas porque no tenía piernas. Se las voló un obús; era mutilado de guerra, mejor dicho, un puto rojo mutilado porque el obús era del Ejército Nacional de Franco. A los caballeros mutilados les ponían una banda y medalla, un estanco o una farmacia. Al pobre Señor Santiago un cuchitril de pipas, caramelos y cigarrillos sueltos. Mira, recuerdo a la Señora Práxedes todas las mañanas cambiando el agua a los “Chochos”, que así se llamaban entonces los altramuces.
Yo vivía aquí, en ese edificio que construyó un amigo de mi padre, a su vez amigo de un ministro franquista y Procurador en Cortes que introdujo el pescado congelado en España. Estaba montado en el dólar y consiguió un crédito en buenas condiciones para mi padre, Maestro Orfebre, cincelador, que tenía su propio taller con varios plateros; era también profesor de la Escuela de Artes y Oficios como maestro en cinceladura que luego dejó porque no le gustaba la docencia. Bueno, en aquel momento mi padre marchaba bien. Hubo que hacer toda la ornamentación de Iglesias que habían sido saqueadas por el ejército rojo, según decían los que gobernaban. Tendría yo 11 o 12 años. Hasta entonces viví con mis abuelos allí enfrente, donde estaba la vaquería de la Señora Flores. Ya te he contado, creo, con sus vacas.
En el primer piso una Acadamia (Pasa un coche y pita) ¡Eh, tú, desgraciado, adónde vas! ¡Te vas a llevar por delante al Señor Santiago! ¡Pero so bestia, que te vas a empotrar en Casa Pío! Era una taberna de las antiguas que regentaba el Señor Pío, vendiendo vinos y licores a granel. El era gordo y coloradote, un auténtico tonel, bonachón, y chatos y buenos callos que hacía la Señora Águeda como nadie en el barrio. Solo tenía dos mesitas pero las mujeres bajaban de sus casas con las cazuelas y la Señora Águeda no paraba de hacer aquellos callos que yo nunca volví a comer así de ricos. ¡Pero, coño! Perdona, cielo, es que estos nuevos ricos me van a tirar la fuente ¿Por qué no aparcáis en otro sitio, desgraciados? (Se escucha la voz del conserje) “¡Que no grites, que no insultes, que llamo a los agentes!” ¡Perdón, perdón, perdón! Por la mañana buenos días y por la tarde…
El Salvi a la salida del colegio. Yo estudiaba en un colegio muy pijo: “La Divina Pastora”. Aunque los niños nos llamaban las “borregas” (A la muñeca) Voy a taparte los oídos con tapones porque las niñas pequeñas no deben oir esto. Los niños eran unos sinvergüenzas desde niños. Los muy cochinos se tocaban sus partes (lo imita) así, y decían ¿quieres borrega? (le quita los tapones).
A nosotras nos avergonzaba, bueno más a las cursis de mis compañeras que a mi, aunque la verdad es que a todas nos gustaba también pensar que habría debajo del paquete, sobre todo suponer ¿que era lo que deberíamos querer? Pensar que aquello daba placer y estar seguras de que no tenía nada que ver con nuestra tierna y monótona vida.
El era hijo de un gueto de aquella época “El Parque Móvil de los Ministerios” que tenía sus propios servicios, supermercados, economatos franquistas, talleres para coches de los ministros, curas y banqueros, gasolineras, cine, colegios… todo lo tenían en aquel gueto. ¡Ah! y niños, muchos niños.
A mi me gustaba el Salvi. No era guapo, pero era un “chulito del Parque Móvil” y sobre todo mayor. Para nosotras, claro, aunque no pasaría de 16 años. Pero ya se ponía con drogas y se pinchaba heroína. Era lo normal en aquella época. La heroína corría por el Parque Móvil de los Ministerios como un caballo desbocado que se llevó al ochenta por ciento de su juventud.
El Salvi les gustaba a todas. Pero yo le hacía frente y me llamaba como yo a mi niña ¡Muñeca! “¿no querrás darme una patada en los huevos?” Yo le negaba con la cabeza y le sonreía. “Bueno, pues te invito al cine”  que en aquella época había cines de sesión continua por todo el barrio, cines en los que los asientos no tenían reposabrazos, estaban arrancados, y las butacas llenas de líquido pegajoso que entonces llamaban lefa. Estos finolis de hoy le llaman semen. Con una propina que el Salvi me chuleaba el acomodador nos subía al gallinero de los sueños.
El Salvi tenía ocho hermanos. No supe después si quedará alguno. Aquel Parque Móvil de los Ministerios edificado sobre un antiguo cementerio al que se llegaba por la calle antes llamada Camino del Cementerio. Poco a poco se fue descomponiendo y muriendo. Hijos de familias numerosas morían con el azote del caballo. Aquellas almas agradecidas al franquismo fueron desapareciendo poco a poco.
Bueno, como te decía, mi querida fuente, “La Divina Pastora” era un colegio de lo más facineroso. Me metió allí un tío que era cura y un buen mozo guapetón y expeditivo, con gran futuro dentro de la Falange porque era falangista y José Antoniano hasta la médula. Y “La Divina Pastora” anteriormente, que en guerra fue una cárcel como casi todos los colegios, se llamaba “Las Damas Negras” donde habían estudiado las hermanas de José Antonio, Pilar y la otra que no recuerdo como se llamaba, pero Doña Pilar Primo de Rivera y Saenz de Heredia sí, ya que mi tío el cura no hacía más que hablar de ella, sobre todo de Pilar. ¡Para mi que estaban liaos! El caso es que mis compañeras eran pijas, pijas, pijas. Venían a buscarlas en los coches oficiales y yo la verdad no me llevaba muy bien con ellas. Sin embargo, había una monja muy joven y simpática con la que hablaba a menudo. Yo ya con 12 añitos le preguntaba que si no había tenido novio. Ella me decía que su amor era Jesucristo al que había prometido amor eterno y yo le preguntaba pues eso, que si no lo había hecho nunca. Me decía sonriendo: mi amor por mi “Cristo” es un “orgasmo profundo”. Ella se llamaba Sor Inmaculada y yo le puse los apellidos: Sor Inmaculada del Orgasmo Profundo”. Más adelante lo comprendí, cuando leí la vida y los poemas de “Teresa de Avila”.
Que bellos aquellos 11, 12, 13 ¡Pas! Y de repente ya era mujercita.
Entonces es cuando apareció el Salvi en mi vida, con su semen y todo. Todo lo inundó de semen. Los días que volvíamos del cine me tenía que lavar la blusa del uniforme del cole y no digamos las braguitas. El Salvi era como un surtidor de la gasolinera del Parque Móvil de los Ministerios. Jamás vi nada igual.
Cuando subía a casa entraba derecha al baño y me duchaba y me regaba en colonia, porque apestaba a semen del Salvi. Mi padre me decía, qué bien hueles nena, qué limpita eres…Y yo pensaba, si supieras las guarrerías que hago con la manguera del Salvi.
(Piensa que la niña llora) ¡Mi niña! (La toma en brazos) ¡No llores, mi amor! (Frenazo) ¡Serás cabrón! ¿Te asustan, verdad? ¡Ea, ea, ea! (La pone en el cochecito, la mece y canta unas nanas).

Duérmete niña chiquita
Que viene el coco                            (Cantada tradicional)
Y se lleva a las niñas
Que duermen poco

Duerme mi niña en la cuna
Que viene la reina mora                  (Cantada del Romancero)
Preguntando por las casas
Quien es la niña que llora

A dormir va mi rosa
De los rosales                                  (Cantada)
A dormir va mi niña
Porque ya es tarde

Duérmete nena de cuna
Duérmete nena de amor                 (Cantada)
Que a tus pies tienes la luna
Y a la cabecera el sol

Bueno, querida fuente, parece que se ha dormido
¿Te acuerdas fuente? En esta calle había dos coches y de vez en cuando venía en su “haiga” americano el constructor de esta casa donde yo vivía. Recuerdo que mi padre tenía un “Opel Olimpia”, un clásico, que lo que más gracia me hacía era que señalizaba los giros aparte de con las luces con unas aspitas que salían en los dos laterales señalizándolo también.
Y las niñas y los niños del barrio más los que salían del Colegio Academia de la casa de mis abuelos jugábamos aquí alrededor de ti y en la carretera ya que no pasaba ni un coche, solo el tranvía bajaba y subía como un Tío Vivo.
(Ccomo una niña se pone a saltar a la comba con una cuerda vieja que tiene entre sus basuras y a cantar canciones de juego infantiles “Al pasar la barca”, “Estaba el señor Don Gato”, “Dónde están las llaves”, etc. También juega al taco, etc.) También jugaba con los de churro, media manga, manga entera, a dólar como los chicos.
(A la fuente) ¿Y no te he contado lo que me pasó en el cine, que tenía fama que había tocones? Pues fui con Mariche “Marichichi” que era una de las pijas de las “borregas” que vivía en García Morato. Ella, que era tonta como ella sola sabía ser, ni se enteró. Bueno, pues un cerdo que estaba sentado a mi lado me empieza a meter mano por el muslo camino de la ingle. Yo, la verdad, me quedé tan cortada que me dejé hacer para no organizar un escándalo hasta que ya no pude más y dije ¡Mariche, vámonos ya! Mariche, la pobre que hacía todo lo que le mandaba, sin decir ni pío, se levantó y me siguió. Pero ahí no quedó la cosa. Al salir delante de él le tocó el culo a “Marichichi” que dijo finamente ¡Uy!. Una vez en la calle vimos que el tío salía detrás nuestra babeando. Era horroroso de feo y desagradable, naturalmente si hubiera estado bueno otro gallo hubiera cantado.
“Marichichi” me dijo casi llorando: ese hombre me ha tocado el culo al salir. Ya me he dado cuenta, a mi me ha sobado el muy cerdo. La calle estaba llena de gente. Me acerqué a él. Mariche me siguió preguntándome ¿dónde vas? Le dije, ahora verás: ¿Qué, le ha gustado el sobo que me ha dado, so cerdo? Y sin más le solté una patada en los cojones que lo doblé. Y grité a la gente que pasaba: Este cerdo nos ha querido violar a las dos. La gente se lanzó sobre él y cogí a “Marichichi” de la mano y salimos corriendo de allí. No sabemos que pasó con el pobre desgraciado, pero nosotras nos reímos tela. Le decía a mi compañera: eso le pasa por cerdo salido, y la cursi de “Marichichi” se partía el culo tocado (Ríe. La voz del conserje dice “¡Diva, baja el tono que me vas a obligar …) ¡Perdón, perdón, perdón! ¡Por la mañana buenos días, buenos días y buenos días! ¡Ja, ja ja! ¿Qué te parece fuente, tenía un par de pelotas o no? Ya decía mi pobre madre que era un “marimacho”. (Nostálgica) El tiempo de mi infancia dio paso a la adolescencia, pero jamás olvidaré aquella época en la que fui tan feliz y me reía por cualquier cosa.
Ya estaba en “Preu” y era una joven educada, con idiomas, una señorita potable, digo yo. Y un día fui con Mariche, Mariví y Maritó, en mi antiguo colegio todas eran “Maritontas” menos a mí que por mi fama me adjetivaban “La Loqui”.Y, como te decía, fuimos sobre todo para ver chicos guapos y de buena familia. Estudiaba allí el hermano de Maritó, bueno no estaba mal pero no era mi tipo, demasiado estirado y con la cara llena de granos producto de un “onanista”, o sea “pajillero” para entendernos. Era un colegio de curas, no recuerdo bien si “jesuitas” o “escolapios”. Estaba cerca de la Universidad Complutense. A mí me gustaba más el cine del Parque Móvil por dos cosas: porque los ascensores había que cogerlos en marcha, como los “bus” en “London”, y ponían películas del Oeste, de tiros y puñetazos, que eran las que me gustaban y los chicos del Parque siempre terminaban a ostias;  claro a las “Maritontas” eso no les gustaba nada  se asustaban.
Sin embargo en el impecable cine de los curas eran películas de Santos de vidas ejemplares. La más fuerte era Molokai, la de los leprosos, y la más repetida “Marcelino pan y vino”. En el Parque cada uno se sentaba donde quería, pero en el colegio de curas, un joven bien parecido y bien vestido y peinado nos acomodó esa tarde. Era el chico más guapo que había visto en mi vida. Cuando empezó la peli él se sentó a mi lado, que estábamos en la esquina que daba directo a la salida. Como podrás suponer no sé ni que película, ni que puto santo era, para mi solo estaba él y pensé: A este si que me le comería entero, no se puede ser más guapo …, e intenté pegar mi brazo al suyo, que púdicamente lo retiró, rocé mi pierna con la suya y nada, que la retiró. Y de reojo, cuanto más le miraba más me gustaba. Estaba cachonda perdida ¡Si! ¡Si! Más salida que el sobón del cine.
Cuando se encendieron las luces de la sala él se levantó y abrió las puertas. No pude resistirlo más y le entré:

-          ¿Estudías aquí? Sí, estoy haciendo Preu en el colegio de enfrente que es tambien de la “orden” y colaboro con el Padre Atilano en el cine los domingos.
-          Que casualidad, yo también hago Preu.
-          ¿En qué colegio, en Las Dominicas?
-          No, en La Divina Pastora.
-          ¿En las Damas Negras? Y me dijo en francés “Vous êtes tres jolis”, que Queria decir en Franchute: que era muy bonita.
-          Naturalmente, yo le contesté en francés que “Vous êtes comme un train”, que estaba como un tren. El se rió y yo seguí al ataque
-          ¿Cómo te llamas?
-          Manel ¿y tú?. Le dije, sin pensarlo siquiera: me llaman “la Loqui”. Y él se rió, enseñando sus dientes blancos que soltaban estrellitas. Manel, Manel, me enamoró enseguida.

Le esperé en la puerta del colegio y me acompañó a casa con mis amigas Maritontas, que entre miraditas y risitas de ratitas nos cotilleaban ¡Estúpidas!
Intercambiamos los teléfonos, pero no me llamó jamás; naturalmente, yo tampoco.
Tres años después estudiaba en la Complutense Historia del Arte y por las tardes en la Real Escuela Superior de Arte Dramático y Danza, que era en realidad lo que me gustaba. Yo ya me hice hippie y mis amigos eran los del teatro. Estábamos todos como cabras, pero era divertido. Quedé con ellos para un concierto que iba a dar Raymon. Era el no va más de mi época contestataria, en el “Johnny” ( Colegio Mayor San Juan Evangelista), y lo más fácil era que termináramos a palos con los “grises”; y así fue; cuando empezó el grito de guerra “Al Vent” todos saltamos con el puño en alto y cantamos el poema de Raymon. (Provoca al público para que con el puño en alto canten).

-          Al Vent (Recita, mientras suena en catalán el disco).
-          Al viento
-          La cara del viento
-          Las manos del viento
-          Los ojos del viento
-          Al viento del mundo
-          Y todos llenos de noche
-          Buscando la luz
-          Buscando la paz
-          Buscando a Dios
-          Al viento del mundo
-          La vida nos da penas
-          Nacer es un gran llanto
-          Puede que la vida sea ese llanto
-          Pero nosotros …
-          Al viento

De repente ví a Manel debajo de un “gris” enorme que le estaba dando porrazos y patadas. Él no se podía defender pero yo sí. Me tiré como una fiera arañando al gris y dándole patadas en las espinillas y en los huevos (que ya por entonces contaba con una gran experiencia), con tal furia que el gris le soltó y me dijo mirándome: “la madre que la parió a la rojilla, es dura de pelar”. Se dio media vuelta y se fue a pegar a otro. Limpié la sangre de Manel con mi ropa y le besé la cara, los labios, la frente, todo él, y le dije que le amaba, que siempre le había amado. Él, al principio, no me conoció pero al segundo con una sonrisa, que eran sus ojos, porque Manel sonreía con los ojos: ¡Coño, con mi loquilla! Y me besó.
No nos volvimos a separar de momento. Nos casamos en los Jerónimos. Su padre era diplomático, y nos fuimos a vivir a un barrio residencial… Pero, colorín colorado este cuento no se ha acabado… (bebe un trago del cartón)
Luego vino mi niña. Manel se pasaba el día entre el hospital como residente y la beca que le había dado la Universidad de investigación, y yo con mi niña y mi suegra aburriéndome como una puta ostra, más, porque las ostras no saben que se aburren.
Volví al mundillo del teatro y poco a poco Manel y yo nos fuimos alejando, hasta que ya no teníamos nada que ver. Cuando él llegaba, yo salía y cuando él salía yo llegaba ciega perdida. (bebe un trago).
Luego me llegó el éxito. Triunfé como actriz en los escenarios, en los estudios de cine y televisión. Me convertí en la actriz de moda y, sin embargo, me sentía sola, que nadie me entendía. Iba fiesta tras fiesta, donde bebíamos, fumábamos canutos y nos metíamos rayas de coca como si fueran polvos de talco. Ceniceros y porta aperitivos llenos de coca. Era la moda entonces. No sabía con quien me acostaba y con quien me levantaba. Desayunaba con champán y coca… en fin, me estaba destruyendo.
(Aquí cambia de actitud. El Director verá como tiene que afrontar sus cambios bipolares, las de una alcohólica perdedora).
¡Pero qué coño! ¡Yo era la mejor! ¡La reina de la interpretación! ¡Siempre lo supe! ¡Fui Reina! ¡Puta! ¡Esclava! ¡Monja! Lo fui todo y era capaz de que el público se lo creyera. ¡Me adoraban! ¡Me aplaudían! ¡Me querían! ¡Me idolatraban! (Se escucha la voz del puto conserje “ ¡Más bajo estrella!” (bajo, casi susurrando) Sí, come mierda, tu a chupársela al presidente de la comunidad que es lo tuyo.
Tenía dinero y cogí a mi hija y nos fuimos a vivir a un barrio burgués con un escritor de fama. Al principio estuvo bien, pero me empezaron a dejar de llamar.
Fue culpa de los directores y realizadores. Decían que era conflictiva, que me pasaba el día privando en la Boite de moda de entonces mientras mi hija estaba sucia y abandonada en la puta calle (Reflexiona) Y era verdad. En ocasiones tenía que venir mi suegra o mi madre a recogerme y a hacerse cargo de la niña. Luego les pedía perdón y prometía no volver a hacerlo.
Pero los popes del teatro, cine y televisión no me llamaban y si alguno me ofrecía un papel me hacía firmar que si bebía o me colocaba tenía que indemnizarles. Esa desconfianza y el alcohol me llevaban a ir ciega a los ensayos y pegarme con ellos. Claro, todo fue a peor y ya nadie me llamaba ¡Mierda! ¡Hijos de puta! No tuvieron los cojones de confiar en mí.
Yo seguí colocándome en un sitio o en otro y mi hija jugaba allí donde íbamos. No tenía dinero para nada, ni para la luz, y me echaron de mi casa del barrio residencial . El escritor recogió sus borradores y se piró. Pero a mi ¿qué coño me importaba el escritor? No recuerdo ni como se llamaba.
 (Muy triste, casi desolada) Un día, un terrible día…  me desperté en la cama con una pintora húngara. Era por lo visto, no recuerdo el nombre pero sí su apellido, Montenegro, Condesa de Montenegro. Inmediatamente le dije ¿Y mi hija? ¿Qué hija? me contestó. ¡Mi hija! ¡Mi hija! le grité. Tú sabrás, dijo ella. Pero…, pero… vino conmigo, siempre va conmigo. Aquí no viniste con ninguna niña Madame.
Me levanté y miré por toda la casa y nada… ¡qué horror! ¡La había perdido! ¡Había perdido a mi niña!. Salí a la calle gritando ¿Dónde está? ¿Quién me la ha quitado? Y preguntando a los transeúntes ¿Tú la has visto? ¡Ella es así! Y enseñaba su foto. Inútil. Había olvidado y perdido a mi pequeña. (Está hundida y bebe un trago). Estuve dos días paseando por la ciudad como un zombi, bueno no lo sé exactamente, hasta que la policía me llevó a un centro psiquiátrico por mis respuestas incoherentes.
Me desperté con dos policías a los pies de mi cama que me comunicaron el fallecimiento y violación de mi pequeña. Mi corazón se partió en mil pedazos. Era tal el dolor que solo pensaba en morir. No dije nada. Solo lloraba y lloraba sin poder articular palabras. ¡Por mi culpa! ¡Por mi culpa! ¡Por mi grandísima culpa! ¡Yo la había olvidado, abandonado, dejado! ¡Todo era culpa mía! ¡Dios mío, jamás podré perdonarme! (Llora)
A los pocos días enterraron su cuerpecito y no me dijeron nada. La doctora dijo que no era conveniente ¿Pero cómo va a ser conveniente si yo la había matado?

Al poco tiempo se presentó Manel para decirme que había decidido irse a África con Médicos sin Fronteras, y con una sonrisa triste, casi angustiada, se despidió de mi. Hasta nunca “Loqui” y se fue para siempre. En ese momento no vi a sus ojos sonreír.
Y ya nadie fue a verme, ni mi suegra ni mi madre (Cambia el tono) Bueno, vale de penas. ¡A quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga!
 Está atardeciendo y yo con estas pintas. Se me ha ido el santo al cielo. Tengo que arreglarme, tengo que ir a mis teatros, la obra no puede empezar sin “LA DIVA”  y sus "Chistes de amor".
(Entra en escena el maestro músico con su serrucho y sus tratos; viste de negro con un sombrero de copa negro también y un lacito negro al cuello; su maquillaje es exageradamente blanco profundizando sus ojos las grandes ojeras, es la viva estampa de la “muerte” en su más sórdida palidez.

DIVA:                         Hola Angelito. Hoy vienes tarde…
(mientras se instala, el músico le hace caso omiso)
DIVA                          ¿Te encuentras bien?
(No contesta)
DIVA:                         No, no digas nada que nadie aprecia el arte. Bueno, me voy a vestir para la actuación, a ponerme como lo que soy “la Diva” jajaja (Ríe) ¡La gran Diva! Jajaja (Ríe estruendosamente).

(Diva entra en el cajero en el que la maquilladora la coloretea y viste como un “esperpento”. Mientras la luz ilumina la fuente y al músico del serrucho que interpreta “Some were over the rainbow”).
(Sale Diva hecha un esperpento con una cestita a lo Caperucita llena de “chistes de amor”

DIVA                          Hasta luego, Angelito y que vaya bien el negocio .
(El músico sigue con su tema y no contesta. Aquí la música del serrucho acompaña a Areta Franklin y su “Sobre el arco iris” que mientras va subiendo en off, va bajando en directo. Y va cayendo la canción y la luz, pidiendo un mutis de aplausos sube con fuerza iluminando la fuente y a la vuelta de Diva, mientras el maestro-músico comienza otra pieza. Ya veremos cual elige el músico. Y comienza la escena)

¡Maldita sea mi suerte! Y todo por hablarles finamente como una ilustrada que soy. ¡Maldita sea mi suerte! Es que no consigo que me dejen en paz con mi vida, con mis sentimientos y con mis penitencias. ¡Dejadme en paz! ¡Que bastante pena tengo! ¿Pero qué coño es el carnet de Pobreza Supina? Supongo que quieren implantar estos fachas la antigua Ley de Vagos y Maleantes de Franco. ¡Desgraciados! Como sigamos así vamos a ser todos vagos y maleantes ¡No te jodes! (Bebe y elucubra) ¿Puede ser que sí? Que tengan razón que me tengo que dejar eutanasiar por lo que hice a mi pequeña. Pero ¿y mi niña nueva, no la atiendo, la educo, la lavo la visto, la doy de mamar? ¿Qué más puedo hacer? ¿La Delegación del Ministerio de Pobreza Supina, pero ¿qué es lo que se han inventado? Quieren terminar con los pobres, con los jubilados, con los que no sean como ellos. Mangantes. Si no pueden cotizar, ellos no pueden mangar; esa es la historia.
¡Dios mio, que idea desnaturalizada y mezquina! ¡Qué horror para la humanidad! ¡Qué adefesio de las ideas! ¡Qué apagar las velas sin saber que luz habrá después! Es como … (aquí recita un poema que despierta y asusta a la niña, en su imaginación naturalmente).

“Los cuervos revolotean sobre un manjar delicioso
¡un niño se está muriendo!
Las babosas de santos campos menean sus cabezas mientras murmuran
¡un niño se está muriendo!
Y una madre, que entre sus pechos reposa un enfermizo muñeco, grita:
¡mi niño no está muriendo!
¡mi niño aún no ha muerto!

(Se supone que la niña llora) ¡No, mi pequeña, no llores que ya estamos en casa! (Mira la fuente) ¡El cajero! ¡Nuestro hogar! Ahora te lavaré, te daré de comer y te cambiaré, y te recitaré un poema como hacía mi madre conmigo, para que te duermas. (Llega a la fuente y la besa) ¡Mi fuente, mi querida fuente; tu siempre has estado ahí para limpiarme y comprenderme! (Coge a la muñeca, la desnuda lentamente mientras suena una música angelical, del serrucho y su maestro-músico, la lava suavemente y con delicadeza y la pone ropa limpia, le echa polvos de talco y la abraza, poniéndosela en su pecho para mamar).
(Sigue sonando el serrucho)
Aires lisonjeros
Céfiros bullidores,
No sopléis inquietando luceros      (Recitada con música)
No despertéis de su sueño a mi flor
Quedito, pasito, blandito,
Callad, parad, tened,
Que se duerme mi nena de perlas
Chiquita, bonita
No me la despertéis

Ya te has dormido mi bien. Mi madre me dormía con poesías que me gustaban más que los cuentos. (La deja en el coche y la mete en el cajero) ¡A nuestro cajero para que no cojas frío!
(Dirigiéndose al músico que pide)
Solo veo lodos en los que me hundo por momentos, y de los que no puedo salir (bebe) Yo, yo misma asesina de mi hija, de mi pequeña.
(Se arrodilla loca perdida) ¡Yo pecadora! Si quieres me someto a tu perdón. ¡No! ¡No! Pero quién eres tu para juzgarme, para imponer mi autodestrucción, mi sumisión y bajeza en ti postrada a tus pies (se levanta).
No eres nadie para humillarme y forzarme a suplicarte… (Pausa. Cambio) ¡Solo quiero tu perdón! ¿Pero cómo vas a perdonar a la asesina de su hija?.
¡Dios misericordioso e indulgente! (Pausa y cambio) ¿Indulgente? (bebe) ¡Venga ya! Lo mismo eres impotente y no puedes controlar al hombre que se te enfrenta a la asesina odiada y despreciada por la humanidad ¿cómo vas a perdonarla tu? (bebe, pausa, cambio) ¿Quién eres? ¿Todo poderoso o compasivo? ¿Omnívoro como mi odio? ¿Cómo? ¿Díme?: ¿Tu eres Dios o simplemente el Poder? (bebe un trago y ríe) Ja, ja, ja.

Zoloastro dijo por boca de Zaratustra: ¡Dios ha muerto! Y desde entonces los humanos nos dirigimos a Mefistófeles y le adoramos a falta de tu cariño. O precisamente por eso, por tu cariño sádico y morboso, amén de caprichoso, de intenciones desviadas (bebe y sube el tono) ¿Por qué, díme, por qué mi niña? ¿Por qué no yo su madre, alcohólica, drogadicta y libertina? (pausa)
¿Acaso mi niña tuvo la culpa? ¿Por qué no te vengaste en mi? ¿Eh? ¿Por qué?... Porque eres un retorcido y miserable cobarde… como todos.
(Bebe) ¡No! ¡No quiero seguir hablando contigo; para mí has dejado de existir! Ya no eres mi padre nuestro de mierda. (Dona está pedo perdida y mira al público o a las hormigas del suelo) ¿Por qué me miráis? ¡Sí, vosotras! Hormigas, que vais una tras otra como la “Santa Compaña” todas de negro. ¿Acaso soy la inspiración de vuestras miserias? ¿Qué tengo yo que no tengáis vosotras?
(Llora) Mi pequeña. Ella se fue (señalando al cielo) El me la quitó, y ella era todo, ella, ella… lo era todo. ¡Que os digo que no me miréis con lástima! ¡En todo caso miradme con asco, con repugnancia! ¡Así! ¡Ahora vosotros sí que me dais lástima!
Vulgares títeres a las órdenes de vuestros amos que mueven los hilos de vuestros destinos. Esclavos de este siglo catastrófico e inhumano. Insignificantes hormigas laboriosas por nada más que alimentar a vuestra reina y a sus larvas… Habéis matado porque ella os lo ha dicho, a la cigarra porque era libre y cantaba, y se negaba a la laboriosa obsesión de alimentar y alimentar a la Reina.
¡Sí! ¡Sí! Estoy loca (Ríe)
¡Venga obedientes esclavas! ¡A trabajar! ¡A trabajar! No vaya a ser que vuestra adorada Reina se canse de vosotras y os devore.
He desbordado mi vida por ser yo. Alguien distinta a vosotros, con ganas de conocer, de saber, de amar y ser amada, de despreciar a los despreciables. Y a cambio ¿qué he conseguido? ¿Esta miserable e inmunda subsistencia? Nada. Solo dolor, nada más que dolor. Un dolor inmenso que me inunda el alma, que me recuerda por más que beba que soy tu asesina mi muñeca. (Pausa).
Pero ya no quiero nada para mí, hormigas laboriosas y contribuyentes. Solo quiero que me entendáis y la queráis, que améis a mi niña allí donde esté. Que no la aplastéis con vuestros miserables cuerpos, que la dejéis vivir, sentir, amar, odiar, ser ella misma sin vuestras órdenes, libre y tierna como era … (Llora).
¿Cómo era? (Pausa. Patalea) ¡Mierda, no la recuerdo! Era la luz de mi vida y no la supe ver. Era mi norte y no lo supe seguir. Era mi amor y no la supe amar. Ella lo era todo y yo seguí en la nada… Sin saber su sabor, sin probar su dulzura, sin oler su frescura, su tierna infancia… ¡No supe ser su madre! (Enfadada) ¡Coño! ¡No supe ser madre! (Al público) Estúpidas hormigas, vosotras solo servís para dar de comer a la Reina y cuidar sus larvas para que sean esclavas como vosotras. No sabéis ni sabréis jamás lo que es ser madres libres. (Llora) como yo lo fui.
Manel mío, tu me dijiste un día de los pocos que has tenido con dulzura. (Saca de su pecho el poema de Manel)
(Aquí se ilumina al músico y toca el tema que elija para el poema)
Cuando sea polvo...
rozaré tus blancas mejillas;
sonrosaré tu sonrisa
haré brillar tus ojos
y depositaré un beso
en tus labios húmedos entreabiertos.
Sentirás mis dedos posarse en tus caderas
y tu cuerpo temblará cual joven mimbre
todo él se estremecerá
como el viento de otoño
y tu corazón latirá
con autentica pasión de juventud.
Cuando sea polvo...
bajaré en un abrir y cerrar de ojos
hasta tus pequeños pies
uno a uno besaré tus dedos
y sentirás pasar la vida
con tus pizpiretos pasos
mientras coqueta moverás las caderas,
como el trigo en primavera .
!Oh que dulce cimbreo!
Cuando sea polvo
te llevaré conmigo para siempre
abrazada,
Tus pezones duros rozarán los míos
En un precioso goce sensual y lúdico
un suspiro se escapará de tu boca
acelerando mi respiración.
LLoraré en silencio amor.
Cuando sea polvo.

¡Oh! Qué bonito. Ese día te amé y me entregué a ti y la gesté a ella. Pero no volviste a ser tierno, a compartir conmigo mi libertad, mi exigencia existencial… estúpido amor mío. Que poco me amaste.(Arruga el papel y lo tira al suelo).
Ahora todo es noche, oscuridad, soledad, desolación, hastío, tristeza y un final sin fin. Solo te pido “pena culpable” ¡Déjame vivir! O llévame contigo para siempre.
(Aquí el músico interpreta “El Requiem, de Mozart”

¿Qué es esta música con olor a muerte? Es como si ella por fin me hubiera encontrado.
(Recita “La Parca Enamorada”)
¿Quién eres Angelito? (Se acerca y le mira) ¡Tu no eres Angelito… eres,,,!
(Se aparta de él asustada y recita)

DIVA:              Siempre crees:
                        ¡Me queda tiempo!
                        Que en tus manos:
                        !Tienes todo!
                        ¿No es así?
                        abres la mano;
                        El polvo de tu vida...
                                   se cae.
                                    Tu mano vieja; arrugada
 nunca estuvo sola
            Deshaces en tu mente
          lo que has hecho.
                   Y lloras y lloras.
                   por lo que no has hecho;
                  ya no lo harás jamás.
                  Por todo malogrado.
                  Y vieja ya has perdido.
                  Y lo peor es que ya
                  no te queda tiempo.
                 Y menos esperanza.                                                                                                 
MUSICO-ACTOR: Vieja; no tienes tiempo,
                     Ya no.
                                           Ya no tienes alma, vieja                                                                                             DIVA:         ¿Que no tengo alma?
                      Y esto que siento:
                     ¿Que es?
    MUSICO-ACTOR:      Solo son recuerdos
                                          de lo que fue y se fue.
   DIVA:      ¿Y mi corazón
                 ¿Y mis ganas de amar?
   MUSICO.ACTOR:        Son sueños de antes, vieja. 
                                         Ya no late igual.
   DIVA:     ¿Como que no late?
                  !Estúpida "Parca"!
                  Late y duele por amor.
   MUSICO-ACTOR      :   !No vieja, no!
                                        late y duele
                                        porque te mueres.
   DIVA      Si me muero
                 me moriré enamorada.
   MUSICO-ACTOR        Eso tu sabes vieja:
                                       Que es una entelequia,
                                       lo que llaman un placebo.
   DIVA:      ¿Entonces es verdad "Parca",
                   Que vienes a por mí?
MUSICO-ACTOR           A por ti vengo que
siempre te has escabullido;
                                       me has despistado y...
  DIVA:       ¿Entonces me querías?
  MUSICO-ACTOR        Pensando bien te he llagado a amar.
   DIVA:      Pues como diría el poeta: (Se refiere a Francisco de Quevedo) (Poemas de
                    amor)             
                        Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
                        venas, que humor a tanto fuego han dado,
                        médulas, que han gloriosamente ardido,
                        serán cenizas, más tendrán sentido.
                        Polvo serán,
                        más polvo enamorado
(Fragmento final de Poema de Quevedo: Amor constante más allá de la muerte)
               
(Lentamente se mete en el cajero y el músico desaparece por el foro. Se queda en el aire la música en off del serrucho. (De repente, por el patio de butacas aparecen dos energúmenos de cabeza rapada, tatuados de esvásticas y banderas nazis, brazo en alto y cantando el “Cara al Sol” y el Músico-Actor con signos nazistas sale del foro y dice:)

MUSICO-ACTOR :   ¡Mirad una fuente antigua! (Beben agua)
ACTOR 2                   ¡Mirad hay un indigente en el cajero!
ACTOR 3                   ¿Queréis que le hagamos desfilar y cantar el Cara al Sol?
MUSICO-ACTOR:    Venga tíos, vamos a reírnos un poco con esta mierda.
ACTOR 2                   Y luego le metemos en la ducha como la SS a los putos judíos, a la cámara de gas con él
ACTOR 3                   (Entran en el cajero) ¡Fuera de aquí ahora mismo, “indigente supino”! ¡Vamos a cantar el Cara al Sol!
ACTOR 2                   ¡Coño, si es una tía!
DIVA:                         No me hagáis nada, que estoy aquí tranquila con mi niña.
MUSICO-ACTOR     ¿Una niña? (Asoma al escenario y sale con la muñeca cogida de un pie) ¿Esta asquerosa muñeca es una niña? ¡Está pirada!
DIVA:                         (Salta como una exhalación queriendo coger a la muñeca. No puede porque se la pasan de uno a otro) Dadme a mi niña, no la dejéis caer, no la hagáis daño, os lo suplico.
ACTOR 3                   ¡Venga puta roja! ¡A cantar el Cara al Sol!
ACTOR 2                   Mira, la vamos a poner en la fuente (por la muñeca) con el bracito en alto mientras tú, asquerosa roja, cantas el Cara al Sol.
DIVA:                         ¡No, por favor, va a coger frío! Haced conmigo lo que queráis, pero dejad a mi niña en su cuna, os lo pido de rodillas (se arrodilla).
MUSICO-ACTOR     Su cuna ese cochecito cochambroso de las basuras. Serás cerda. Venga, levántate y a cantar el Cara al Sol.
ACTOR 2                   ¿No lo has oído, sucia roja? (Empieza a cantar) “Cara al Sol con la  camisa…
DIVA:                         ¡¡No!! (Un grito terrible de Dona suena en todo el teatro) ¡Cerdos fascistas! ¡No! A mi niña otra vez ¡no! (Y se tira sobre el que tiene delante)
ACTOR 2                   ¡Joder, y encima agresiva!
ACTOR 3                   (Que es a quien se ha tirado) ¡A esta la arreglo yo! (Y la suelta un ostión que da con ella en el suelo)
Verás (la levanta del suelo y la obliga a saludar el saludo fascista) Verás, sigue conmigo si no quieres que te quitemos la muñeca “Cara al sol con la camisa nueva …
ACTOR 2                   ¿Pero no ves a tu muñeca como saluda y canta a nuestras órdenes?
DIVA:                         (Canta llorando) “Cara al sol…, no la hagáis daño, otra vez no; no podría soportarlo.
ACTOR 2                  ¡Sigue asquerosa!
DIVA:                         … Con la camisa nueva … por favor no …
MUSICO-ACTOR:    (Coge la muñeca y la arranca un brazo. El resto se lo arroja a otro que la arranca una pierna y se lo arroja al otro que la quita otro brazo y se la tira al otro que…)
DIVA:                         (Va de uno a otro intentando atrapar la muñeca y cada vez que la arrancan un trozo de su cuerpo) ¡¡No!! (Se le desgarra el corazón. Por último, el que la arranca la cabeza a la muñeca y la tira al suelo) ¡¡No!! ¡Dios mío, otra vez no! No existes Dios; Es lo más parecido a la nada. Y si  existe es un sádico degenerado como éstos.
ACTOR 3                   Y encima de pobre, sucia y roja asquerosa, blasfema ¡A la ducha con ella! (Se tiran sobre ella y la arrastran hasta el cajero)
(El músico se va. Se escuchan los gritos desesperados de Diva y los insultos de los fachas. De repente, aparece el músico con una lata de gasolina y entra en el cajero. Al instante, salen los tres corriendo y del cajero sale humo. La han quemado)
(La luz ilumina tenue la fuente y suena el réquiem de Mozart, mientras se escuchan los últimos gritos de Diva)

¡Mi hija! ¡Mi niña! ¡Mi pobre criatura!
(Se vuelve a ver al músico mientras interpreta Some where over the raibow “Sobre el Arco iris”. Poco a poco baja la luz y sube el foco occipital de la fuente mientras se escucha una voz de locutor del Telediario)




“Anoche, en un típico barrio de Madrid, una indigente fue quemada por unos desaprensivos. La indigente dormía en el cajero de un Banco, que también fue quemado. Las últimas noticias confirman que la indigente fallecida  en su momento fue una conocida actriz”


(El foco de luz occipital sobre la fuente y el músico queda en oscuro toca el serrucho mientras cae el telón)


.( Oscuro total).


FIN