CHISTES DE AMOR
(Monólogo en un
acto)
(Colaboran un músico y dos actores, con
la actriz principal llamada DIVA)
DIVA
1º
MÚSICO-ACTOR
2º
ACTOR
3º
ACTOR
De Teodoro López
Lara
La acción comienza con una situación en tiempo a “posteriori” en la
obra.
Cuando la actriz sale por el patio de
butacas para vender “Chistes de Amor”. Por la magia del teatro hacemos que
empiece la escena casi por el final.
En la taquilla y entrada
al teatro: una esperpéntica mujer vestida estrambótica y una canastilla de
mimbre en el brazo llena de papelillos envueltos. Calza unos zapatos: zuecos de
colorines de los años 70 y lleva ropa vieja pero hippiosa. El pelo de gena y
los labios rojos de sangre. Toda ella es sorprendente. Empuja un cochecito de
niño, cogido de la basura y una muñeca con la que de vez en cuando habla
DIVA: (Dirigiéndose a la gente
de la cola y a los que esperan para entrar). ¡Chistes de amor! ¡Los mejores
chistes de amor!.
(Se
dirige a la muñeca)
Estos cretinos, jamás mi niña han leído un chiste de amor. (Ríe y
saca un cartón de vino del cochecito y se atiza un trago. Grita) ¡Chistes
de amor originales, por la voluntad! ¡Señora por la voluntad que yo sé que
voluntad no le falta! ¡Los mejores chistes de amor! (A la muñeca) ¡Tienes ganas de hacer pis! Pues dilo meoncita y no
te lo hagas encima. (La saca del coche y
le baja las braguitas y allí que la pone pegando a la acera en el encintado.)
¡Como mami, en la puta calle! ¡Para eso tengo mi fuente! (Con unos papeles de periódico que tiene en el cochecito la limpia el
culito a la muñeca y los tira a una papelera). ¡Chistes de amor! (Se acerca a un joven que la mira pasmado) ¡Tú
monada, toma! (Y le da un papelillo. Dona
se ríe) No se asusten que no pasa nada, anda amigo leelo a la concurrencia
verás como les gusta.
MÚSICO-ACTOR (lee) ¡Contigo pan y cebolla! Y pensé ¡Coño, me he enamorado de otro
que está en el paro!
(Se
acercan dos policías vestidos de antidisturbios con ropa para cargar, casco,
porras, escudos y lanzapelotas de goma, y se acercan a Diva).
ACTOR 2: Señora,
soy el cabo Perico Pelotas de Goma. Si
es usted tan amable enséñeme el carnet de “Suma Pobreza”.
DIVA ¿De
Suma qué?
ACTOR 3
¡Pobreza!
DIVA (Se muestra a sí misma) ¡Aquí lo tiene!
ACTOR 2 Léale las ordenanzas Jaramillo.
DIVA Eso si que es mejor que mis chistes
“Jaramillo que te pillo” (Se ríe con
ganas)
ACTOR 3 Fernández señora, Fernández, como el
Ministro. Gracias a él, que es primo segundo, soy
funcionario del P.P.T.
DIVA ¿P.P.T.? ¿Han añadido una sigla?
ACTOR 3 Sí señora, Palo y Ponte Tieso: P.P.T.
DIVA ¡Ah!
ACTOR 2 Al grano Jaramillo. A lo tuyo, Jaramillo a
lo tuyo.
ACTOR 3 (Alza la porra y la atiza) ¡Toma, puta
roja!
ACTOR 2 (Con
retintín) ¡Jaramillo, eso luego! Primero hay que leerle las ordenanzas
y obligaciones de los ciudadanos
indigentes. Y si no los cumple se la muele a palos y se la detiene para
multarle con treinta mil euros de vellón, que se joda por indigente
indocumentada, resistencia a la autoridad y puta roja radical.
ACTOR 3 A sus órdenes! (Se cuadra) ¡Mi cabo de las pelotas! (Lee el papel con dificultad semianalfabeto)
1. Solo se puede pedir con el carnet de
“Suma Pobreza” que acredita que no dispone de ningún subsidio subsidiario de
nada, y tiene su correspondiente carnet de “Suma Pobreza”.
2. Solo se puede pedir como antaño en las puertas
de las iglesias. Sin hablar, solo con la mano extendida y cabeza gacha. Sin
mirar al feligrés, y de rodillas claro, de manera espiritual. Creando con ello
una bonita estampita.
3. No se puede pedir en las plazas públicas,
en las puertas de los espectáculos, supermercados y comercios en general, así
como en los transportes públicos. Tampoco se puede rebuscar en las papeleras y
contenedores.
4. No se pueden acercar a ningún ciudadano
cotizante para solicitar limosna, preguntar información, pedir cigarrillos,
hora o cualquier pregunta o molestia. Y desde luego, no tocarle.
5. Aconsejamos a los pobres con tarjeta de
“Suma Pobreza” se pasen por la
Delegación de Gobierno de “Pobreza Supina” para ser
informados de los cursillos “Viva la Eutanasia ”, que le solucionarán sus problemas. No
más multas, no más frío, no más problemas, asesorándole una “muerte digna”.
6. Cualquiera de estas órdenes ministeriales
de la Delegación
de Gobierno/”Suma Pobreza” el funcionario se verá obligado a actuar con
contundencia, pudiendo llegar las infracciones de 5.000 a 30.000 euros de
sanción. De no abonar dichas infracciones y ser detenidos con antecedentes será
inmediatamente llevado al Ministerio de “Pobreza Supina” para proceder a su
“digna desaparición”, limpiando así el medio ambiente y la seguridad de los
ciudadanos cotizantes. De no ser de nacionalidad española, se determinará su
extinción inmediata con tiro en la nuca. Y a tomar por culo el negrito, …y… (Diva
le corta)
DIVA ¡Pues la habéis cagao! ¡Hijos de ciudadanos cotizantes!
-
Ni
tengo carnet de miserable.
-
Ni
tengo ganas de arrodillarme en las iglesias, empezando porque soy atea, no agnóstica.
ACTOR 3 ¿Qué
ha dicho, mi cabo? ¿La atizo ya?
DIVA Ni pido, ni vendo mis “Chistes de
amor” que para hacerlos hay que saber escribir
y en algunos casos con cierto ingenio. Supongo que no sabréis lo que os digo
ciudadanos estultos.
ACTOR 3 ¿La atizo, Cabo Pelotas?
ACTOR 2 Tranquilo, Jaramillo.
DIVA Y
de la basura he sacado esta ropa que me cubre y habito en el cajero de un puto
banco. Este cochecito es para llevar a mi niña, a mi niña ¿vale, hijos de puta
ciudadanos cotizantes?
ACTOR 2 Jaramillo, detén a la indigente por
incumplimiento de las normativas generales de la Delegación de Gobierno
del Ministerio de “Pobreza Supina” y desorden público en un teatro, resistencia
e insulto a la autoridad.
DIVA ¡Un momento! Insulto puede, pero
resistencia no hay tal …
ACTOR 2 Pero
la va a haber. Jaramillo, al ataque (Jaramillo
desenfunda la porra y el Cabo Pelotas carga las pelotas de goma y a palos y
pelotazos se la llevan)
(El público entra al teatro después de esta
escena y se acomoda en sus butacas)
UNA VEZ EN EL
PATIO DE BUTACAS …
(La escena se desarrolla en un barrio
típico de Madrid. En el centro del escenario una fuente de las últimas que
quedan en la ciudad y a la derecha del público el cajero de un banco con un
tabique a veces transparente. Las paredes son sabanas blancas que servirán para
en su momento realizar transparencias fantasmagóricas. Y tambien donde se irán
proyectando imágenes de Madrid; el sonido del tráfico y las voces en off harán
el resto.
Pobre, mal vestida, ni vieja ni jóven,
solo eso, muy deteriorada. Sus bolsas, su soledad, y arrastrando, mejor dicho
empujando un cochecito de juguete con una muñeca ...
Con la cabeza altiva arrastraba su
arrogante y descompuesta figura. (Empieza a amanecer) Son las 8,30 horas de la
mañana y se lava sus partes íntimas sin ningún rubor. En la ciudad todo empieza
a su ritmo; sonido de coches, ambulancias, camiones de reparto, etc. Ella
continúa a lo suyo mientras tatarea la música del serrucho.
DIVA: (tatarea los acordes del “Serrucho”, la canción del Mago de Oz compuesta
para Judi Garlang, que el maestro interpretará más adelante a serrucho (tema de
la función) “Some were over the rainbow” (Sobre el arco iris).
(Lava
sus prendas íntimas en la fuente, dirigiéndose a todo el que pasa)
¡Por la mañana buenos días!
¡Por la tarde buenas tardes!
¿Y por la noche ...? (pausa) ¡A dormir, eso!
Y eso sí, sonriendo, con alegría, con
amor.
Aunque haya que limpiarse el culo con un
adoquín (para sí) porque aquí piedras
... no, o con una hoja de árbol ¡aunque aquí árboles ... no hay! ¿o esperar a
que los malos olores se los lleve el viento como a María Sarmiento?
(Se
enardece y alza la nariz como los majariegos)
Por la mañana ¡Buenos días! ¡Siempre!
¡Siempre! ¡Cretinos! ¡Siempre!
(Pitan
los coches y de algún camión de reparto se escapa un "guarra")
(Grita): ¿Guarra yo? ¡Será tu puta madre, cabrón
de mierda! ¡Hijo de puta! ¡Seré pobre, pobrísima! pero ¿guarra? Eso si que no,
y si no ¿qué coño hago aqui junto a mi fuente? (la sisean y ella se corta bajando el tono, casi en susurro)
¡Por la mañana, buenos días! (ya deprimida) ¡Buenas tardes! ¡Buenas
noches!
(Va
hacia la fuente) Amor
mío, menos mal que te encontré. Tu si que llevas tiempo ahí esperando que
alguien sorba de tu boca (Y chupa la
fuente, y sueña)
Aquí quedábamos cuando éramos niños,
veníamos a verte, y los chicos te saltaban a dólar. Nosotras jugábamos en tu
regazo a regalarte ilusión y pureza, a consagrarte (poética) ¡Oh calle! ¡Oh fuente! (suena el estruendoso pitido de un coche) ¡Silencio, hijo de puta!
¿Cómo osas romper un recuerdo de gloria con tu pito estridente y asqueroso? ¡Un
momento único! ¡Ejecutivo de mierda! ¡Panda de borregos! ¡Borregos y más
borregos!
DIVA: (Bailando la misma música, el mismo ritmo,
imitando a Liza Minelli en Cabaret) Money, money, money ...(Una luz alumbra la fuente) ¿Y tú, donde
vas a meter el coche? ¿No ves que vas a romper mi fuente? (se supone que el otro le dice:- Vete a la mierda. Ella hace una
reverencia y con retintin le dice) ¡Y tu a comerla! Mandarme a la mierda
... pero si estoy en ella, señoritingo. No respetan nada estos nuevos ricos (para sí) Les falta clase, elegancia,
donaire, distinción…, en fin, les falta todo. (Mientras tanto, trago va, trago viene, del cartón de vinopio
peleón).
- Yo recuerdo esta esquina, no sé
¿treinta y tantos años…? No, no, qué coño digo ¿quince?, no, no ¿seis o siete?
no, no, no hace más de un año que llevo aquí. Casi ayer (bebe) De los balcones rebosaban geranios ¿Dónde están los
balcones? ¿Y los geranios? ¿Y las porteras, gordas y sebáceas? (grita) ¡Marcelina! honradamente
hermosas, cotillas y ramplonas, amantes de taxistas chivatos de Franco. Esposas
de borrachos (pausa) Ellas eran
extrañamente hermosas (Grita)
¡Marcelina! ¡Marcelina!
(Se
escucha la voz del conserje) ¡Como sigas gritando llamo a la policía! (pausa).
Y no estos desgraciados de ahora prietos
y uniformados, ligeros de mano de tanto extenderla y de tanto cerrarla,
cheposos de humillarse e inclinarse. De lengua difamante y sin palabra ¡Y que
me perdonen los conserjes! Siempre dispuestos al quite con novillo muerto y
piernas ligeras para correr a culo presto al ascua que más calienta ... ¡Mierda
al fin y al cabo! ¡Solo eso, mierda! (Se
escucha: ¡callate asquerosa, que llamo a la trena!) Si, si… Por la mañana
¡Buenos días! ¡Siempre buenos días! Por la tarde ¡Buenas tardes! (grita y bebe o bebe y grita) ¡eh!
¿Donde vas desgraciado? ¡No la dejes cruzar sola! Te la puede pillar un coche
... ¡oh, como a mi pequeña! no la dejes sola nunca, por favor ... no lo hagas (Pausa. Se queda absorta. Va corriendo a por
su muñeca y la habla)
Mira, en esa casa de enfrente, junto en
la esquina, había una vaquería. ¡Si, mi niña! ¡Con vacas y todo! Se llamaba
"La vaquería de la
Señora Flores " Y en las convergentes, hacia allá, cuatro
o cinco vocacalles, otra. Luego fue colegio, pero le seguían llamando "la Vaquería ".
(Le
da la vuelta a la muñeca y llora)
No, no llores mi nena, mi amor. ¿Tienes
hambre? Te daré de comer (se la pone al
pecho) Come mi amor, come... cielo mío.
Verás, en esta calle de aqui, (habla de
ella Galdós, Don Benito Perez Galdós, insigne escritor de las letras españolas)
¿si? ¿No me crees? Estaba la
Vaquería de la Señora Flores olía a mierda de vaca, que huele a
vaca. Yo bebía su leche recién ordeñada, como tu ahora la bebes de mis pechos.
También estaba caliente, también salía de sus tetas. No sé si estaban
tuberculosas, pero estaba tan rica ¡Hummmm! (Pausa)
Por cierto, había una vaca favorita. La
de los hijos de puta de la
Flores , era la torda, la que más leche les daba y más
placeres, era una especie de puta de esos cerdos. Ahora, esta puta mierda de
barrio está llena de oficinas, de intrusos arrogantes e insatisfechos,
parásitos carcomidos por la especulación, la soledad, la impotencia y el miedo.
¡Verás, mi niña! (suena una frenada en seco) ¡Mierda, me vais a romper mi fuente! (reflexiona) Debo controlarme, ellos no
tienen la culpa. Solo caminan a tientas, van a por dinero, maldito dinero ...
caminan hacia la nada sin saberlo, pobrecillos tan solos, tan desamparados, tan
engañados, tan equivocados.
Ellos no tienen la culpa. Solo siguen el
tic-tac de su egoísmo (mira al que sale
del coche) ¡Qué guapo eres! ¡Si, tú, no te pongas colorado! Eres bello,
joven y apetecible ¿Qué no haría yo si tu me lo pidieras? (le observa) Y no estuviera tan sucia, claro. (Va hacia la fuente y se vuelve a remangar) ¡Mira, mira! ¡Me voy a
lavar el coño para ti! Solo para ti. (Se
supone que el otro sale corriendo) No, tío, no te vayas, no te asustes, yo
también he sido bella, especialmente bella, no te vayas. Si me cambias, si me
arreglas, si me vistes y me perfumas verás en mi a otra mujer.
No lo podrías ni imaginar. Esto es… la
miseria, el abandono, la soledad, el dolor, la necesidad y el hambre. Sobre
todo el hambre (bebe de su asqueroso
envase) ¡Eh, hijo de puta! ¿No me crees? (Reflexiona y llora) Yo era feliz, inmensamente feliz. El era
hermoso, sereno, amante amoroso, dulce e inteligente (bebe) Lo tenía todo (reflexiva)
por eso me dejó. No pudo comprender jamás que yo era una "Diosa".
La Diosa Talía.
La amante de la noche de la verdad, de todos los hombres, Dioses o semidioses
que se cruzaron en mi camino. No supo comprender que yo lo era todo para todos
o para todas. Para ser poseída por todos o todas, para ser admirada, amada y
odiada por todos y todas y por ninguno.
Poseían mi cuerpo, pero no mi alma; mi
alma se iba pudriendo y descomponiendo porque no fuiste capaz de hacerla hueco
en tu corazón. No supiste amar a mi alma, y no la entendiste jamás. ¡Oh amor!
¡Cuánto dolor! ¡Cuánta pena encierra mi recuerdo! (llora) ¡Que no, coño, que no! ¡No me voy a poner tierna, que se me
corre el rimmel! (Ve pasar a alguien.
Naturalmente todos estos que pasan y no pasan, no existen, solo para motivar a
la actriz).
¡Oye tú! ¡Si, tú! (se puede dirigir en cualquier momento del monólogo a alguien del
público) ¡Guapo! ¡Mirame, coño que no te voy a comer! Me acabo de atusar en
la fuente ¡Estoy limpia! ¡Seguro que más que tu, con tus "Abrotame Macho,
que huele a naftalina! (suplicante)
¡Mierda, mirame aunque sea de soslayo! ¿Te canto una canción por tu mirada?
Solo eso te pido, que no me ignores, porque sepas que estoy viva… Guapo,
mírame, solo eso .. (se supone que la
mira)
¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Gracias a
todos! ¡Gracias al mundo! ¡Gracias por vivir! (bebe desesperadamente) Pero ... (arrogante) ¿qué os debo yo? (fuerte)
¿Qué coño os debo yo? ¿No os he pagado con mi sangre? ¿Con la sangre de mi
pequeña? (Llora. Toma la muñeca y la
zarandea) Mi pequeña, mi pequeña mierda, se cagaba y meaba encima. Yo no
sabía ser madre, yo también era pequeña... era pequeña …
(Voz
de la niña en off)
¡Ay mamá!
DIVA Dice Jacinta
DIVA: (imitando
la voz de la niña):
Que una se ponga a copiar
que está malísima la tinta y la pluma
abierta está ...
¡Anda mamita, déjame ir a jugar!
DIVA: Primero
escribe la plana, luego lee la lección. Ve, no seas holgazana, que si pones
atención…
DIVA: (Imitando la voz de la niña) ¡Pero
mamita, si ayer mismo, el cuaderno se acabó!
DIVA:
Aquí tienes otro nuevo que te lo regalo yo.
DIVA: (Imitando
a la niña) No hay sitio en la mesa grande
DIVA: Pues en la pequeña sí.
DIVA: (Imitando a la niña) Yo no quiero
escribir en esa que hay muy poca luz allí (reflexiva)
Si alguien por mi escribiera que abrazo le daba yo.
DIVA: Y
yendo muy despacito en la silla se sentó (sienta a la muñeca en una sillita
pequeña), puso el brazo en la mesa, la pluma ni la tocó, sobre el brazo la
cabeza, dormidita se quedó. (Bebe) Al
poco rato llega el gato, se aproxima, (Diva hace de gato) salta encima de la
mesa, miau, miau ¡qué sorpresa! Su patita tan blanquita negra está ¿qué será?
que la metió en el tintero. Da un pasito…. qué bonito… qué guante tan elegante
me he echao yo pa pasear… Y plana arriba, plana abajo, no sé cuantas planas escribió.
Hasta que la niña de sobresalto se despertó.
DIVA: (Imitando a la niña) ¡Ay, gatito! ¿Qué
me has hecho?
DIVA: Dice
llena de aflicción. Y el gatito satisfecho le contesta ¡miau! ¡miau!
¡Escribirte la lección!
(Suena
un frenazo y un pitido. Se vuelve loca. Coge la muñeca y la aprieta contra su
pecho)
No, no, venís a por ella y es inocente,
ella es pura, ella es una niña, mi niña. Ella no sabe de odios, no sabe de
amor, no sabe de nada… No me la volváis a matar, por favor, otra vez no.
Matadme a mi, pero a ella otra vez no, no. Dejadla vivir…, dejadla a ella,
hacedlo conmigo y rompedme a mi, pero a mi muñeca no, por favor, no ...
Y la tiraron al suelo (La tira. Bebe) Y aplastaron su carita
tierna y sonrosada contra el frío asfalto. Y sacrificaron su inmaculado
cuerpecito con sus sucias manos, y yo no estaba, estaba bebiendo alcohol y
riendo con unos y con otros mientras violaban a mi pequeña, yo reía y reía y la
mataron, aplastaron sus sesos y destrozaron su sexo y se saciaron con ella
¡Oh Dios mío! ¿Porqué con ella? Era tan
pequeña, tenía tantas ilusiones, tantas esperanzas, tanto amor por llegar. (Bebe) ¿Porqué ella Dios mío? ¿Por qué? (Bebe) ¡Por eso te maldigo!¡Y te escupo!
(Escupe) ¡A la cara! ¡A ti y a todos
los hijos de puta que siguen caminando arrogantes a dos patas de cordero
degollado sin cabeza, escupiendo su ignominia, su impotencia y sus miserables
existencias ¡A todos os escupo, cerdos! (Bebe
y llora desesperada).
¡No! ¡No puedo amargarme el día! El día
es radiante y no tiene la culpa (Bebe y
sonríe. Vuelve a poner la muñeca en el cochecito y saluda a los que pasan) ¡Por
la mañana, buenos días! ¡Por la tarde, buenas tardes! ¡Y por la noche! ¡Ay, por
la noche! Por la noche el miedo, el abismo, la oscuridad… Por la noche, tú,
amor mío ¿dónde estarás? ¿habrás muerto? Seguro que sí. A lo mejor tu cuerpo
está frío como el mío. ¿O descompuesto? Lo mismo hiedes como yo… ¡Seguro que
estás podrido!
No me extrañaría. Siempre has estado
podrido. Podrido y cuerdo. No te volviste loco como yo. No te afectó. No te ha
afectado nunca nada. Has sido siempre tan cobarde, egoísta y canalla que
preferías seguir frío, muerto y putrefacto antes de mostrar el más mínimo
sentimiento, llorar, sufrir de sentir. (Bebe
y medita) ¡Bah, basura! Todo en ti era basura (Mira al cielo, para sí. Toma en brazos a la muñeca y le hace
carantoñas)
Mi niña bonita, cielo mio ¿quieres que te
siente encima de la fuente? (Y la sienta)
Mira pequeñita por esta calle (la señala)
pasaban dos tranvías capicúas el 61 y el 16, que terminaban su trayecto
abajo, en otro barrio. Los niños ponían monedas en los raíles y chapas también
¿No sé por qué? Posiblemente para que descarrilaran.
Ahí enfrente (señala) había el quiosco de pipas del Señor Santiago. Era un
habitáculo pequeñito donde solo cabía el Señor Santiago. Todas las mañanas la Señora Práxedes le traía en su
silla de ruedas porque no tenía piernas. Se las voló un obús; era mutilado de
guerra, mejor dicho, un puto rojo mutilado porque el obús era del Ejército
Nacional de Franco. A los caballeros mutilados les ponían una banda y medalla,
un estanco o una farmacia. Al pobre Señor Santiago un cuchitril de pipas,
caramelos y cigarrillos sueltos. Mira, recuerdo a la Señora Práxedes todas las
mañanas cambiando el agua a los “Chochos”, que así se llamaban entonces los
altramuces.
Yo vivía aquí, en ese edificio que
construyó un amigo de mi padre, a su vez amigo de un ministro franquista y
Procurador en Cortes que introdujo el pescado congelado en España. Estaba
montado en el dólar y consiguió un crédito en buenas condiciones para mi padre,
Maestro Orfebre, cincelador, que tenía su propio taller con varios plateros;
era también profesor de la
Escuela de Artes y Oficios como maestro en cinceladura que
luego dejó porque no le gustaba la docencia. Bueno, en aquel momento mi padre
marchaba bien. Hubo que hacer toda la ornamentación de Iglesias que habían sido
saqueadas por el ejército rojo, según decían los que gobernaban. Tendría yo 11
o 12 años. Hasta entonces viví con mis abuelos allí enfrente, donde estaba la
vaquería de la Señora Flores.
Ya te he contado, creo, con sus vacas.
En el primer piso una Acadamia (Pasa un coche y pita) ¡Eh, tú,
desgraciado, adónde vas! ¡Te vas a llevar por delante al Señor Santiago! ¡Pero
so bestia, que te vas a empotrar en Casa Pío! Era una taberna de las antiguas
que regentaba el Señor Pío, vendiendo vinos y licores a granel. El era gordo y
coloradote, un auténtico tonel, bonachón, y chatos y buenos callos que hacía la Señora Águeda como nadie en
el barrio. Solo tenía dos mesitas pero las mujeres bajaban de sus casas con las
cazuelas y la Señora
Águeda no paraba de hacer aquellos callos que yo nunca volví a comer así de
ricos. ¡Pero, coño! Perdona, cielo, es que estos nuevos ricos me van a tirar la
fuente ¿Por qué no aparcáis en otro sitio, desgraciados? (Se escucha la voz del conserje) “¡Que no grites, que no insultes, que
llamo a los agentes!” ¡Perdón, perdón, perdón! Por la mañana buenos días y
por la tarde…
El Salvi a la salida del colegio. Yo
estudiaba en un colegio muy pijo: “La Divina
Pastora ”. Aunque los niños nos llamaban las “borregas” (A la
muñeca) Voy a taparte los oídos con tapones porque las niñas pequeñas no deben
oir esto. Los niños eran unos sinvergüenzas desde niños. Los muy cochinos se
tocaban sus partes (lo imita) así, y decían ¿quieres borrega? (le quita los
tapones).
A nosotras nos avergonzaba, bueno más a
las cursis de mis compañeras que a mi, aunque la verdad es que a todas nos
gustaba también pensar que habría debajo del paquete, sobre todo suponer ¿que
era lo que deberíamos querer? Pensar que aquello daba placer y estar seguras de
que no tenía nada que ver con nuestra tierna y monótona vida.
El era hijo de un gueto de aquella época
“El Parque Móvil de los Ministerios” que tenía sus propios servicios, supermercados,
economatos franquistas, talleres para coches de los ministros, curas y
banqueros, gasolineras, cine, colegios… todo lo tenían en aquel gueto. ¡Ah! y
niños, muchos niños.
A mi me gustaba el Salvi. No era guapo,
pero era un “chulito del Parque Móvil” y sobre todo mayor. Para nosotras,
claro, aunque no pasaría de 16 años. Pero ya se ponía con drogas y se pinchaba
heroína. Era lo normal en aquella época. La heroína corría por el Parque Móvil
de los Ministerios como un caballo desbocado que se llevó al ochenta por ciento
de su juventud.
El Salvi les gustaba a todas. Pero yo le
hacía frente y me llamaba como yo a mi niña ¡Muñeca! “¿no querrás darme una
patada en los huevos?” Yo le negaba con la cabeza y le sonreía. “Bueno, pues te
invito al cine” que en aquella época
había cines de sesión continua por todo el barrio, cines en los que los
asientos no tenían reposabrazos, estaban arrancados, y las butacas llenas de
líquido pegajoso que entonces llamaban lefa. Estos finolis de hoy le llaman
semen. Con una propina que el Salvi me chuleaba el acomodador nos subía al
gallinero de los sueños.
El Salvi tenía ocho hermanos. No supe
después si quedará alguno. Aquel Parque Móvil de los Ministerios edificado
sobre un antiguo cementerio al que se llegaba por la calle antes llamada Camino
del Cementerio. Poco a poco se fue descomponiendo y muriendo. Hijos de familias
numerosas morían con el azote del caballo. Aquellas almas agradecidas al
franquismo fueron desapareciendo poco a poco.
Bueno, como te decía, mi querida fuente,
“La Divina Pastora ”
era un colegio de lo más facineroso. Me metió allí un tío que era cura y un
buen mozo guapetón y expeditivo, con gran futuro dentro de la Falange porque era
falangista y José Antoniano hasta la médula. Y “La Divina Pastora ” anteriormente,
que en guerra fue una cárcel como casi todos los colegios, se llamaba “Las
Damas Negras” donde habían estudiado las hermanas de José Antonio, Pilar y la
otra que no recuerdo como se llamaba, pero Doña Pilar Primo de Rivera y Saenz
de Heredia sí, ya que mi tío el cura no hacía más que hablar de ella, sobre
todo de Pilar. ¡Para mi que estaban liaos! El caso es que mis compañeras eran
pijas, pijas, pijas. Venían a buscarlas en los coches oficiales y yo la verdad
no me llevaba muy bien con ellas. Sin embargo, había una monja muy joven y
simpática con la que hablaba a menudo. Yo ya con 12 añitos le preguntaba que si
no había tenido novio. Ella me decía que su amor era Jesucristo al que había
prometido amor eterno y yo le preguntaba pues eso, que si no lo había hecho
nunca. Me decía sonriendo: mi amor por mi “Cristo” es un “orgasmo profundo”.
Ella se llamaba Sor Inmaculada y yo le puse los apellidos: Sor Inmaculada del
Orgasmo Profundo”. Más adelante lo comprendí, cuando leí la vida y los poemas
de “Teresa de Avila”.
Que bellos aquellos 11, 12, 13 ¡Pas! Y de
repente ya era mujercita.
Entonces es cuando apareció el Salvi en
mi vida, con su semen y todo. Todo lo inundó de semen. Los días que volvíamos
del cine me tenía que lavar la blusa del uniforme del cole y no digamos las
braguitas. El Salvi era como un surtidor de la gasolinera del Parque Móvil de
los Ministerios. Jamás vi nada igual.
Cuando subía a casa entraba derecha al
baño y me duchaba y me regaba en colonia, porque apestaba a semen del Salvi. Mi
padre me decía, qué bien hueles nena, qué limpita eres…Y yo pensaba, si
supieras las guarrerías que hago con la manguera del Salvi.
(Piensa
que la niña llora) ¡Mi
niña! (La toma en brazos) ¡No llores,
mi amor! (Frenazo) ¡Serás cabrón! ¿Te
asustan, verdad? ¡Ea, ea, ea! (La pone en
el cochecito, la mece y canta unas nanas).
Duérmete niña chiquita
Que viene el coco (Cantada tradicional)
Y se lleva a las niñas
Que duermen poco
Duerme mi niña en la cuna
Que viene la reina mora (Cantada del Romancero)
Preguntando por las casas
Quien es la niña que llora
A dormir va mi rosa
De los rosales (Cantada)
A dormir va mi niña
Porque ya es tarde
Duérmete nena de cuna
Duérmete nena de amor (Cantada)
Que a tus pies tienes la luna
Y a la cabecera el sol
Bueno, querida fuente, parece que se ha
dormido
¿Te acuerdas fuente? En esta calle había
dos coches y de vez en cuando venía en su “haiga” americano el constructor de
esta casa donde yo vivía. Recuerdo que mi padre tenía un “Opel Olimpia”, un
clásico, que lo que más gracia me hacía era que señalizaba los giros aparte de
con las luces con unas aspitas que salían en los dos laterales señalizándolo
también.
Y las niñas y los niños del barrio más
los que salían del Colegio Academia de la casa de mis abuelos jugábamos aquí
alrededor de ti y en la carretera ya que no pasaba ni un coche, solo el tranvía
bajaba y subía como un Tío Vivo.
(Ccomo
una niña se pone a saltar a la comba con una cuerda vieja que tiene entre sus
basuras y a cantar canciones de juego infantiles “Al pasar la barca”, “Estaba
el señor Don Gato”, “Dónde están las llaves”, etc. También juega al taco, etc.) También jugaba con los de churro, media
manga, manga entera, a dólar como los chicos.
(A
la fuente) ¿Y no te he
contado lo que me pasó en el cine, que tenía fama que había tocones? Pues fui
con Mariche “Marichichi” que era una de las pijas de las “borregas” que vivía
en García Morato. Ella, que era tonta como ella sola sabía ser, ni se enteró.
Bueno, pues un cerdo que estaba sentado a mi lado me empieza a meter mano por
el muslo camino de la ingle. Yo, la verdad, me quedé tan cortada que me dejé
hacer para no organizar un escándalo hasta que ya no pude más y dije ¡Mariche,
vámonos ya! Mariche, la pobre que hacía todo lo que le mandaba, sin decir ni
pío, se levantó y me siguió. Pero ahí no quedó la cosa. Al salir delante de él
le tocó el culo a “Marichichi” que dijo finamente ¡Uy!. Una vez en la calle
vimos que el tío salía detrás nuestra babeando. Era horroroso de feo y
desagradable, naturalmente si hubiera estado bueno otro gallo hubiera cantado.
“Marichichi” me dijo casi llorando: ese
hombre me ha tocado el culo al salir. Ya me he dado cuenta, a mi me ha sobado
el muy cerdo. La calle estaba llena de gente. Me acerqué a él. Mariche me
siguió preguntándome ¿dónde vas? Le dije, ahora verás: ¿Qué, le ha gustado el
sobo que me ha dado, so cerdo? Y sin más le solté una patada en los cojones que
lo doblé. Y grité a la gente que pasaba: Este cerdo nos ha querido violar a las
dos. La gente se lanzó sobre él y cogí a “Marichichi” de la mano y salimos
corriendo de allí. No sabemos que pasó con el pobre desgraciado, pero nosotras
nos reímos tela. Le decía a mi compañera: eso le pasa por cerdo salido, y la
cursi de “Marichichi” se partía el culo tocado (Ríe. La voz del conserje dice
“¡Diva, baja el tono que me vas a obligar …) ¡Perdón, perdón, perdón! ¡Por
la mañana buenos días, buenos días y buenos días! ¡Ja, ja ja! ¿Qué te parece
fuente, tenía un par de pelotas o no? Ya decía mi pobre madre que era un
“marimacho”. (Nostálgica) El tiempo
de mi infancia dio paso a la adolescencia, pero jamás olvidaré aquella época en
la que fui tan feliz y me reía por cualquier cosa.
Ya estaba en “Preu” y era una joven
educada, con idiomas, una señorita potable, digo yo. Y un día fui con Mariche,
Mariví y Maritó, en mi antiguo colegio todas eran “Maritontas” menos a mí que
por mi fama me adjetivaban “La
Loqui ”.Y, como te decía, fuimos sobre todo para ver chicos
guapos y de buena familia. Estudiaba allí el hermano de Maritó, bueno no estaba
mal pero no era mi tipo, demasiado estirado y con la cara llena de granos
producto de un “onanista”, o sea “pajillero” para entendernos. Era un colegio
de curas, no recuerdo bien si “jesuitas” o “escolapios”. Estaba cerca de la Universidad
Complutense. A mí me gustaba más el cine del Parque Móvil por
dos cosas: porque los ascensores había que cogerlos en marcha, como los “bus”
en “London”, y ponían películas del Oeste, de tiros y puñetazos, que eran las
que me gustaban y los chicos del Parque siempre terminaban a ostias; claro a las “Maritontas” eso no les gustaba
nada se asustaban.
Sin embargo en el impecable cine de los
curas eran películas de Santos de vidas ejemplares. La más fuerte era Molokai,
la de los leprosos, y la más repetida “Marcelino pan y vino”. En el Parque cada
uno se sentaba donde quería, pero en el colegio de curas, un joven bien
parecido y bien vestido y peinado nos acomodó esa tarde. Era el chico más guapo
que había visto en mi vida. Cuando empezó la peli él se sentó a mi lado, que
estábamos en la esquina que daba directo a la salida. Como podrás suponer no sé
ni que película, ni que puto santo era, para mi solo estaba él y pensé: A este
si que me le comería entero, no se puede ser más guapo …, e intenté pegar mi
brazo al suyo, que púdicamente lo retiró, rocé mi pierna con la suya y nada,
que la retiró. Y de reojo, cuanto más le miraba más me gustaba. Estaba cachonda
perdida ¡Si! ¡Si! Más salida que el sobón del cine.
Cuando se encendieron las luces de la
sala él se levantó y abrió las puertas. No pude resistirlo más y le entré:
-
¿Estudías
aquí? Sí, estoy haciendo Preu en el colegio de enfrente que es tambien de la
“orden” y colaboro con el Padre Atilano en el cine los domingos.
-
Que
casualidad, yo también hago Preu.
-
¿En
qué colegio, en Las Dominicas?
-
No,
en La Divina Pastora.
-
¿En
las Damas Negras? Y me dijo en francés “Vous êtes tres jolis”, que Queria decir
en Franchute: que era muy bonita.
-
Naturalmente,
yo le contesté en francés que “Vous êtes comme un train”, que estaba como un
tren. El se rió y yo seguí al ataque
-
¿Cómo
te llamas?
-
Manel
¿y tú?. Le dije, sin pensarlo siquiera: me llaman “la Loqui ”. Y él se rió,
enseñando sus dientes blancos que soltaban estrellitas. Manel, Manel, me
enamoró enseguida.
Le esperé en la puerta del colegio y me
acompañó a casa con mis amigas Maritontas, que entre miraditas y risitas de
ratitas nos cotilleaban ¡Estúpidas!
Intercambiamos los teléfonos, pero no me
llamó jamás; naturalmente, yo tampoco.
Tres años después estudiaba en la Complutense Historia
del Arte y por las tardes en la Real Escuela
Superior de Arte Dramático y Danza, que era en realidad lo que me gustaba. Yo
ya me hice hippie y mis amigos eran los del teatro. Estábamos todos como
cabras, pero era divertido. Quedé con ellos para un concierto que iba a dar Raymon.
Era el no va más de mi época contestataria, en el “Johnny” ( Colegio Mayor San
Juan Evangelista), y lo más fácil era que termináramos a palos con los
“grises”; y así fue; cuando empezó el grito de guerra “Al Vent” todos saltamos
con el puño en alto y cantamos el poema de Raymon. (Provoca al público para que con el puño en alto canten).
-
Al Vent
(Recita, mientras suena en catalán el
disco).
-
Al
viento
-
La
cara del viento
-
Las
manos del viento
-
Los
ojos del viento
-
Al
viento del mundo
-
Y
todos llenos de noche
-
Buscando
la luz
-
Buscando
la paz
-
Buscando
a Dios
-
Al
viento del mundo
-
La
vida nos da penas
-
Nacer
es un gran llanto
-
Puede
que la vida sea ese llanto
-
Pero
nosotros …
-
Al
viento
De repente ví a Manel debajo de un “gris”
enorme que le estaba dando porrazos y patadas. Él no se podía defender pero yo
sí. Me tiré como una fiera arañando al gris y dándole patadas en las espinillas
y en los huevos (que ya por entonces contaba con una gran experiencia), con tal
furia que el gris le soltó y me dijo mirándome: “la madre que la parió a la
rojilla, es dura de pelar”. Se dio media vuelta y se fue a pegar a otro. Limpié
la sangre de Manel con mi ropa y le besé la cara, los labios, la frente, todo
él, y le dije que le amaba, que siempre le había amado. Él, al principio, no me
conoció pero al segundo con una sonrisa, que eran sus ojos, porque Manel
sonreía con los ojos: ¡Coño, con mi loquilla! Y me besó.
No nos volvimos a separar de momento. Nos
casamos en los Jerónimos. Su padre era diplomático, y nos fuimos a vivir a un
barrio residencial… Pero, colorín colorado este cuento no se ha acabado… (bebe un trago del cartón)
Luego vino mi niña. Manel se pasaba el
día entre el hospital como residente y la beca que le había dado la Universidad de
investigación, y yo con mi niña y mi suegra aburriéndome como una puta ostra,
más, porque las ostras no saben que se aburren.
Volví al mundillo del teatro y poco a
poco Manel y yo nos fuimos alejando, hasta que ya no teníamos nada que ver.
Cuando él llegaba, yo salía y cuando él salía yo llegaba ciega perdida. (bebe un trago).
Luego me llegó el éxito. Triunfé como
actriz en los escenarios, en los estudios de cine y televisión. Me convertí en
la actriz de moda y, sin embargo, me sentía sola, que nadie me entendía. Iba
fiesta tras fiesta, donde bebíamos, fumábamos canutos y nos metíamos rayas de
coca como si fueran polvos de talco. Ceniceros y porta aperitivos llenos de
coca. Era la moda entonces. No sabía con quien me acostaba y con quien me
levantaba. Desayunaba con champán y coca… en fin, me estaba destruyendo.
(Aquí
cambia de actitud. El Director verá como tiene que afrontar sus cambios
bipolares, las de una alcohólica perdedora).
¡Pero qué coño! ¡Yo era la mejor! ¡La
reina de la interpretación! ¡Siempre lo supe! ¡Fui Reina! ¡Puta! ¡Esclava! ¡Monja!
Lo fui todo y era capaz de que el público se lo creyera. ¡Me adoraban! ¡Me
aplaudían! ¡Me querían! ¡Me idolatraban! (Se
escucha la voz del puto conserje “ ¡Más bajo estrella!” (bajo, casi susurrando)
Sí, come mierda, tu a chupársela al presidente de la comunidad que es lo tuyo.
Tenía dinero y cogí a mi hija y nos
fuimos a vivir a un barrio burgués con un escritor de fama. Al principio estuvo
bien, pero me empezaron a dejar de llamar.
Fue culpa de los directores y
realizadores. Decían que era conflictiva, que me pasaba el día privando en la Boite de moda de entonces
mientras mi hija estaba sucia y abandonada en la puta calle (Reflexiona) Y era verdad. En ocasiones
tenía que venir mi suegra o mi madre a recogerme y a hacerse cargo de la niña.
Luego les pedía perdón y prometía no volver a hacerlo.
Pero los popes del teatro, cine y
televisión no me llamaban y si alguno me ofrecía un papel me hacía firmar que
si bebía o me colocaba tenía que indemnizarles. Esa desconfianza y el alcohol
me llevaban a ir ciega a los ensayos y pegarme con ellos. Claro, todo fue a
peor y ya nadie me llamaba ¡Mierda! ¡Hijos de puta! No tuvieron los cojones de
confiar en mí.
Yo seguí colocándome en un sitio o en
otro y mi hija jugaba allí donde íbamos. No tenía dinero para nada, ni para la
luz, y me echaron de mi casa del barrio residencial . El escritor recogió sus
borradores y se piró. Pero a mi ¿qué coño me importaba el escritor? No recuerdo
ni como se llamaba.
(Muy triste, casi desolada) Un día, un terrible día… me desperté en la cama con una pintora
húngara. Era por lo visto, no recuerdo el nombre pero sí su apellido,
Montenegro, Condesa de Montenegro. Inmediatamente le dije ¿Y mi hija? ¿Qué
hija? me contestó. ¡Mi hija! ¡Mi hija! le grité. Tú sabrás, dijo ella. Pero…,
pero… vino conmigo, siempre va conmigo. Aquí no viniste con ninguna niña
Madame.
Me levanté y miré por toda la casa y nada…
¡qué horror! ¡La había perdido! ¡Había perdido a mi niña!. Salí a la calle
gritando ¿Dónde está? ¿Quién me la ha quitado? Y preguntando a los transeúntes
¿Tú la has visto? ¡Ella es así! Y enseñaba su foto. Inútil. Había olvidado y
perdido a mi pequeña. (Está hundida y
bebe un trago). Estuve dos días paseando por la ciudad como un zombi, bueno
no lo sé exactamente, hasta que la policía me llevó a un centro psiquiátrico
por mis respuestas incoherentes.
Me desperté con dos policías a los pies
de mi cama que me comunicaron el fallecimiento y violación de mi pequeña. Mi
corazón se partió en mil pedazos. Era tal el dolor que solo pensaba en morir. No
dije nada. Solo lloraba y lloraba sin poder articular palabras. ¡Por mi culpa!
¡Por mi culpa! ¡Por mi grandísima culpa! ¡Yo la había olvidado, abandonado,
dejado! ¡Todo era culpa mía! ¡Dios mío, jamás podré perdonarme! (Llora)
A los pocos días enterraron su cuerpecito
y no me dijeron nada. La doctora dijo que no era conveniente ¿Pero cómo va a
ser conveniente si yo la había matado?
Al poco tiempo se presentó Manel para
decirme que había decidido irse a África con Médicos sin Fronteras, y con una
sonrisa triste, casi angustiada, se despidió de mi. Hasta nunca “Loqui” y se
fue para siempre. En ese momento no vi a sus ojos sonreír.
Y ya nadie fue a verme, ni mi suegra ni
mi madre (Cambia el tono) Bueno, vale
de penas. ¡A quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga!
Está atardeciendo y yo con estas pintas. Se me
ha ido el santo al cielo. Tengo que arreglarme, tengo que ir a mis teatros, la obra
no puede empezar sin “LA DIVA ” y sus "Chistes de amor".
(Entra
en escena el maestro músico con su serrucho y sus tratos; viste de negro con un
sombrero de copa negro también y un lacito negro al cuello; su maquillaje es
exageradamente blanco profundizando sus ojos las grandes ojeras, es la viva
estampa de la “muerte” en su más sórdida palidez.
DIVA: Hola
Angelito. Hoy vienes tarde…
(mientras
se instala, el músico le hace caso omiso)
DIVA ¿Te
encuentras bien?
(No
contesta)
DIVA: No,
no digas nada que nadie aprecia el arte. Bueno, me voy a vestir para la
actuación, a ponerme como lo que soy “la Diva ” jajaja (Ríe)
¡La gran Diva! Jajaja (Ríe
estruendosamente).
(Diva
entra en el cajero en el que la maquilladora la coloretea y viste como un
“esperpento”. Mientras la luz ilumina la fuente y al músico del serrucho que
interpreta “Some were over the rainbow”).
(Sale
Diva hecha un esperpento con una cestita a lo Caperucita llena de “chistes de
amor”
DIVA Hasta
luego, Angelito y que vaya bien el negocio .
(El
músico sigue con su tema y no contesta. Aquí la música del serrucho acompaña a
Areta Franklin y su “Sobre el arco iris” que mientras va subiendo en off, va
bajando en directo. Y va cayendo la canción y la luz, pidiendo un mutis de
aplausos sube con fuerza iluminando la fuente y a la vuelta de Diva, mientras
el maestro-músico comienza otra pieza. Ya veremos cual elige el músico. Y
comienza la escena)
¡Maldita sea mi suerte! Y todo por
hablarles finamente como una ilustrada que soy. ¡Maldita sea mi suerte! Es que
no consigo que me dejen en paz con mi vida, con mis sentimientos y con mis
penitencias. ¡Dejadme en paz! ¡Que bastante pena tengo! ¿Pero qué coño es el
carnet de Pobreza Supina? Supongo que quieren implantar estos fachas la antigua
Ley de Vagos y Maleantes de Franco. ¡Desgraciados! Como sigamos así vamos a ser
todos vagos y maleantes ¡No te jodes! (Bebe
y elucubra) ¿Puede ser que sí? Que tengan razón que me tengo que dejar
eutanasiar por lo que hice a mi pequeña. Pero ¿y mi niña nueva, no la atiendo,
la educo, la lavo la visto, la doy de mamar? ¿Qué más puedo hacer? ¿La Delegación del
Ministerio de Pobreza Supina, pero ¿qué es lo que se han inventado? Quieren
terminar con los pobres, con los jubilados, con los que no sean como ellos.
Mangantes. Si no pueden cotizar, ellos no pueden mangar; esa es la historia.
¡Dios mio, que idea desnaturalizada y
mezquina! ¡Qué horror para la humanidad! ¡Qué adefesio de las ideas! ¡Qué
apagar las velas sin saber que luz habrá después! Es como … (aquí recita un poema que despierta y asusta
a la niña, en su imaginación naturalmente).
“Los cuervos revolotean sobre un manjar
delicioso
¡un niño se está muriendo!
Las babosas de santos campos menean sus
cabezas mientras murmuran
¡un niño se está muriendo!
Y una madre, que entre sus pechos reposa
un enfermizo muñeco, grita:
¡mi niño no está muriendo!
¡mi niño aún no ha muerto!
(Se
supone que la niña llora)
¡No, mi pequeña, no llores que ya estamos en casa! (Mira la fuente) ¡El cajero! ¡Nuestro hogar! Ahora te lavaré, te
daré de comer y te cambiaré, y te recitaré un poema como hacía mi madre
conmigo, para que te duermas. (Llega a la
fuente y la besa) ¡Mi fuente, mi querida fuente; tu siempre has estado ahí
para limpiarme y comprenderme! (Coge a la
muñeca, la desnuda lentamente mientras suena una música angelical, del serrucho
y su maestro-músico, la lava suavemente y con delicadeza y la pone ropa limpia,
le echa polvos de talco y la abraza, poniéndosela en su pecho para mamar).
(Sigue
sonando el serrucho)
Aires lisonjeros
Céfiros bullidores,
No sopléis inquietando luceros (Recitada con música)
No despertéis de su sueño a mi flor
Quedito, pasito, blandito,
Callad, parad, tened,
Que se duerme mi nena de perlas
Chiquita, bonita
No me la despertéis
Ya te has dormido mi bien. Mi madre me
dormía con poesías que me gustaban más que los cuentos. (La deja en el coche y la mete en el cajero) ¡A nuestro cajero para
que no cojas frío!
(Dirigiéndose
al músico que pide)
Solo veo lodos en los que me hundo por
momentos, y de los que no puedo salir (bebe)
Yo, yo misma asesina de mi hija, de mi pequeña.
(Se
arrodilla loca perdida)
¡Yo pecadora! Si quieres me someto a tu perdón. ¡No! ¡No! Pero quién eres tu
para juzgarme, para imponer mi autodestrucción, mi sumisión y bajeza en ti
postrada a tus pies (se levanta).
No eres nadie para humillarme y forzarme
a suplicarte… (Pausa. Cambio) ¡Solo
quiero tu perdón! ¿Pero cómo vas a perdonar a la asesina de su hija?.
¡Dios misericordioso e indulgente! (Pausa y cambio) ¿Indulgente? (bebe) ¡Venga ya! Lo mismo eres
impotente y no puedes controlar al hombre que se te enfrenta a la asesina
odiada y despreciada por la humanidad ¿cómo vas a perdonarla tu? (bebe, pausa, cambio) ¿Quién eres? ¿Todo
poderoso o compasivo? ¿Omnívoro como mi odio? ¿Cómo? ¿Díme?: ¿Tu eres Dios o
simplemente el Poder? (bebe un trago y
ríe) Ja, ja, ja.
Zoloastro dijo por boca de Zaratustra:
¡Dios ha muerto! Y desde entonces los humanos nos dirigimos a Mefistófeles y le
adoramos a falta de tu cariño. O precisamente por eso, por tu cariño sádico y
morboso, amén de caprichoso, de intenciones desviadas (bebe y sube el tono) ¿Por qué, díme, por qué mi niña? ¿Por qué no
yo su madre, alcohólica, drogadicta y libertina? (pausa)
¿Acaso mi niña tuvo la culpa? ¿Por qué no
te vengaste en mi? ¿Eh? ¿Por qué?... Porque eres un retorcido y miserable
cobarde… como todos.
(Bebe) ¡No! ¡No quiero seguir hablando contigo;
para mí has dejado de existir! Ya no eres mi padre nuestro de mierda. (Dona está pedo perdida y mira al público o
a las hormigas del suelo) ¿Por qué me miráis? ¡Sí, vosotras! Hormigas, que
vais una tras otra como la “Santa Compaña” todas de negro. ¿Acaso soy la inspiración
de vuestras miserias? ¿Qué tengo yo que no tengáis vosotras?
(Llora) Mi pequeña. Ella se fue (señalando al cielo) El me la quitó, y
ella era todo, ella, ella… lo era todo. ¡Que os digo que no me miréis con
lástima! ¡En todo caso miradme con asco, con repugnancia! ¡Así! ¡Ahora vosotros
sí que me dais lástima!
Vulgares títeres a las órdenes de
vuestros amos que mueven los hilos de vuestros destinos. Esclavos de este siglo
catastrófico e inhumano. Insignificantes hormigas laboriosas por nada más que
alimentar a vuestra reina y a sus larvas… Habéis matado porque ella os lo ha
dicho, a la cigarra porque era libre y cantaba, y se negaba a la laboriosa
obsesión de alimentar y alimentar a la Reina.
¡Sí! ¡Sí! Estoy loca (Ríe)
¡Venga obedientes esclavas! ¡A trabajar!
¡A trabajar! No vaya a ser que vuestra adorada Reina se canse de vosotras y os
devore.
He desbordado mi vida por ser yo. Alguien
distinta a vosotros, con ganas de conocer, de saber, de amar y ser amada, de
despreciar a los despreciables. Y a cambio ¿qué he conseguido? ¿Esta miserable
e inmunda subsistencia? Nada. Solo dolor, nada más que dolor. Un dolor inmenso
que me inunda el alma, que me recuerda por más que beba que soy tu asesina mi
muñeca. (Pausa).
Pero ya no quiero nada para mí, hormigas
laboriosas y contribuyentes. Solo quiero que me entendáis y la queráis, que
améis a mi niña allí donde esté. Que no la aplastéis con vuestros miserables
cuerpos, que la dejéis vivir, sentir, amar, odiar, ser ella misma sin vuestras
órdenes, libre y tierna como era … (Llora).
¿Cómo era? (Pausa. Patalea) ¡Mierda, no la recuerdo! Era la luz de mi vida y
no la supe ver. Era mi norte y no lo supe seguir. Era mi amor y no la supe
amar. Ella lo era todo y yo seguí en la nada… Sin saber su sabor, sin probar su
dulzura, sin oler su frescura, su tierna infancia… ¡No supe ser su madre! (Enfadada) ¡Coño! ¡No supe ser madre! (Al público) Estúpidas hormigas,
vosotras solo servís para dar de comer a la Reina y cuidar sus larvas para que sean esclavas
como vosotras. No sabéis ni sabréis jamás lo que es ser madres libres. (Llora) como yo lo fui.
Manel mío, tu me dijiste un día de los
pocos que has tenido con dulzura. (Saca
de su pecho el poema de Manel)
(Aquí
se ilumina al músico y toca el tema que elija para el poema)
Cuando sea polvo...
rozaré tus blancas mejillas;
sonrosaré tu sonrisa
haré brillar tus ojos
y depositaré un beso
en tus labios húmedos entreabiertos.
Sentirás mis dedos posarse en tus caderas
y tu cuerpo temblará cual joven mimbre
todo él se estremecerá
como el viento de otoño
y tu corazón latirá
con autentica pasión de juventud.
Cuando sea polvo...
bajaré en un abrir y cerrar de ojos
hasta tus pequeños pies
uno a uno besaré tus dedos
y sentirás pasar la vida
con tus pizpiretos pasos
mientras coqueta moverás las caderas,
como el trigo en primavera .
!Oh que dulce cimbreo!
Cuando sea polvo
te llevaré conmigo para siempre
abrazada,
Tus pezones duros rozarán los míos
En un precioso goce sensual y lúdico
un suspiro se escapará de tu boca
acelerando mi respiración.
LLoraré en silencio amor.
Cuando sea polvo.
¡Oh! Qué bonito. Ese día te amé y me
entregué a ti y la gesté a ella. Pero no volviste a ser tierno, a compartir
conmigo mi libertad, mi exigencia existencial… estúpido amor mío. Que poco me
amaste.(Arruga el papel y lo tira al
suelo).
Ahora todo es noche, oscuridad, soledad,
desolación, hastío, tristeza y un final sin fin. Solo te pido “pena culpable”
¡Déjame vivir! O llévame contigo para siempre.
(Aquí
el músico interpreta “El Requiem, de Mozart”
¿Qué es esta música con olor a muerte? Es
como si ella por fin me hubiera encontrado.
(Recita
“La Parca Enamorada ”)
¿Quién eres Angelito? (Se acerca y le mira) ¡Tu no eres
Angelito… eres,,,!
(Se
aparta de él asustada y recita)
DIVA:
Siempre crees:
¡Me
queda tiempo!
Que
en tus manos:
!Tienes
todo!
¿No
es así?
abres
la mano;
El
polvo de tu vida...
se cae.
Tu
mano vieja; arrugada
nunca estuvo sola
nunca estuvo sola
Deshaces en tu mente
lo que has hecho.
Y lloras y lloras.
por lo que no has hecho;
ya no lo harás jamás.
Por todo malogrado.
Y vieja ya has perdido.
Y lo peor es que ya
no te queda tiempo.
Y menos esperanza.
Y lloras y lloras.
por lo que no has hecho;
ya no lo harás jamás.
Por todo malogrado.
Y vieja ya has perdido.
Y lo peor es que ya
no te queda tiempo.
Y menos esperanza.
MUSICO-ACTOR: Vieja; no
tienes tiempo,
Ya no.
Ya no tienes alma, vieja DIVA: ¿Que no tengo alma?
Y esto que siento:
¿Que es?
Ya no tienes alma, vieja DIVA: ¿Que no tengo alma?
Y esto que siento:
¿Que es?
MUSICO-ACTOR: Solo son
recuerdos
de lo que fue y se fue.
de lo que fue y se fue.
DIVA:
¿Y mi corazón
¿Y mis ganas de amar?
MUSICO.ACTOR: Son sueños de
antes, vieja.
Ya no late igual.
DIVA: ¿Como que no late?
Ya no late igual.
DIVA: ¿Como que no late?
!Estúpida "Parca"!
Late y duele por amor.
MUSICO-ACTOR : !No vieja, no!
late y duele
porque te mueres.
DIVA Si me muero
me moriré enamorada.
MUSICO-ACTOR Eso tu sabes vieja:
Que es una entelequia,
lo que llaman un placebo.
Late y duele por amor.
MUSICO-ACTOR : !No vieja, no!
late y duele
porque te mueres.
DIVA Si me muero
me moriré enamorada.
MUSICO-ACTOR Eso tu sabes vieja:
Que es una entelequia,
lo que llaman un placebo.
DIVA: ¿Entonces es verdad
"Parca",
Que vienes a por mí?
MUSICO-ACTOR A por ti vengo que
MUSICO-ACTOR A por ti vengo que
siempre te has escabullido;
me has despistado y...
DIVA: ¿Entonces me querías?
MUSICO-ACTOR Pensando bien te he llagado a amar.
DIVA: Pues como diría el poeta: (Se refiere a Francisco de Quevedo) (Poemas de
me has despistado y...
DIVA: ¿Entonces me querías?
MUSICO-ACTOR Pensando bien te he llagado a amar.
DIVA: Pues como diría el poeta: (Se refiere a Francisco de Quevedo) (Poemas de
amor)
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas,
que humor a tanto fuego han dado,
médulas,
que han gloriosamente ardido,
serán
cenizas, más tendrán sentido.
Polvo
serán,
más
polvo enamorado
(Fragmento
final de Poema de Quevedo: Amor constante más allá de la muerte)
(Lentamente
se mete en el cajero y el músico desaparece por el foro. Se queda en el aire la
música en off del serrucho. (De repente, por el patio de butacas aparecen dos
energúmenos de cabeza rapada, tatuados de esvásticas y banderas nazis, brazo en
alto y cantando el “Cara al Sol” y el Músico-Actor con signos nazistas sale del
foro y dice:)
MUSICO-ACTOR
: ¡Mirad una fuente antigua! (Beben agua)
ACTOR
2 ¡Mirad
hay un indigente en el cajero!
ACTOR
3 ¿Queréis
que le hagamos desfilar y cantar el Cara al Sol?
MUSICO-ACTOR: Venga tíos, vamos a reírnos un poco con esta
mierda.
ACTOR 2 Y
luego le metemos en la ducha como la
SS a los putos judíos, a la cámara de gas con él
ACTOR 3 (Entran en el cajero) ¡Fuera de aquí
ahora mismo, “indigente supino”! ¡Vamos a cantar el Cara al Sol!
ACTOR 2 ¡Coño, si es una tía!
DIVA: No me hagáis nada, que estoy aquí
tranquila con mi niña.
MUSICO-ACTOR ¿Una niña? (Asoma al
escenario y sale con la muñeca cogida de un pie) ¿Esta asquerosa muñeca es
una niña? ¡Está pirada!
DIVA: (Salta como una exhalación queriendo coger a
la muñeca. No puede porque se la pasan de uno a otro) Dadme a mi niña, no
la dejéis caer, no la hagáis daño, os lo suplico.
ACTOR 3 ¡Venga puta roja! ¡A cantar el Cara
al Sol!
ACTOR 2 Mira,
la vamos a poner en la fuente (por la
muñeca) con el bracito en alto mientras tú, asquerosa roja, cantas el Cara
al Sol.
DIVA: ¡No,
por favor, va a coger frío! Haced conmigo lo que queráis, pero dejad a mi niña
en su cuna, os lo pido de rodillas (se
arrodilla).
MUSICO-ACTOR Su cuna ese cochecito cochambroso de las basuras. Serás cerda.
Venga, levántate y a cantar el Cara al Sol.
ACTOR 2
¿No lo has oído, sucia roja? (Empieza a
cantar) “Cara al Sol con la camisa…
DIVA: ¡¡No!!
(Un grito terrible de Dona suena en todo
el teatro) ¡Cerdos fascistas! ¡No! A mi niña otra vez ¡no! (Y se tira sobre el que tiene delante)
ACTOR 2 ¡Joder, y encima agresiva!
ACTOR 3 (Que es a quien se ha tirado) ¡A esta la
arreglo yo! (Y la suelta un ostión que da
con ella en el suelo)
Verás (la
levanta del suelo y la obliga a saludar el saludo fascista) Verás, sigue
conmigo si no quieres que te quitemos la muñeca “Cara al sol con la camisa
nueva …
ACTOR 2 ¿Pero no ves a tu muñeca como saluda
y canta a nuestras órdenes?
DIVA: (Canta llorando) “Cara al sol…, no la
hagáis daño, otra vez no; no podría soportarlo.
ACTOR 2 ¡Sigue
asquerosa!
DIVA: … Con la camisa nueva … por favor no
…
MUSICO-ACTOR: (Coge la muñeca y la
arranca un brazo. El resto se lo arroja a otro que la arranca una pierna y se
lo arroja al otro que la quita otro brazo y se la tira al otro que…)
DIVA: (Va de uno a otro intentando atrapar la
muñeca y cada vez que la arrancan un trozo de su cuerpo) ¡¡No!! (Se le desgarra el corazón. Por último, el
que la arranca la cabeza a la muñeca y la tira al suelo) ¡¡No!! ¡Dios mío,
otra vez no! No existes Dios; Es lo más parecido a la nada. Y si existe es un sádico degenerado como éstos.
ACTOR 3 Y
encima de pobre, sucia y roja asquerosa, blasfema ¡A la ducha con ella! (Se tiran sobre ella y la arrastran hasta el
cajero)
(El músico se va. Se escuchan los gritos desesperados
de Diva y los insultos de los fachas. De repente, aparece el músico con una
lata de gasolina y entra en el cajero. Al instante, salen los tres corriendo y
del cajero sale humo. La han quemado)
(La luz ilumina tenue la fuente y suena el réquiem de
Mozart, mientras se escuchan los últimos gritos de Diva)
¡Mi
hija! ¡Mi niña! ¡Mi pobre criatura!
(Se vuelve a ver al músico mientras interpreta Some
where over the raibow “Sobre el Arco iris”. Poco a poco baja la luz y sube el
foco occipital de la fuente mientras se escucha una voz de locutor del
Telediario)
“Anoche,
en un típico barrio de Madrid, una indigente fue quemada por unos
desaprensivos. La indigente dormía en el cajero de un Banco, que también fue
quemado. Las últimas noticias confirman que la indigente fallecida en su momento fue una conocida actriz”
(El foco de luz occipital sobre la fuente y el músico
queda en oscuro toca el serrucho mientras cae el telón)
.( Oscuro
total).
FIN